Los Amigos de Serrablo

La medalla Europa Nostra es el colofón y el reconocimiento público a todos los premios anteriores que los Amigos de Serrablo han obtenido. Destacamos entre ellos la Medalla Nacional de las Bellas Artes (1985). ¿Por qué una Asociación privada, modesta en cuanto a números está recibiendo el reconocimiento al que aspiran las instituciones públicas, los Estados, los profesionales y empresarios privados más importantes? Es verdaderamente singular el enfoque de los aragoneses de Serrablo. Trabajando ellos mismos fines de semana y vacaciones. Con un rigor científico que es difícil encontrar en las propias instituciones públicas dedicadas a patrimonio. La investigación documental y arqueológica junto con el criterio de intervención adecuado a las normativas y criterios europeos son la clave del éxito de los premiados. En contra del criterio confuso y contradictorio (enfrentado) de muchas de nuestras administraciones públicas, en las que se llega a determinaciones judiciales y continuas denuncias de historiadores y de la población afectada ante la prepotencia institucional, basada muchas veces en el criterio aleatorio y poco documentado de los profesionales; los Amigos de Serrablo han sabido mantener una estrecha colaboración en todas las administraciones a lo largo de treinta y tres años. Su proyecto con más de cincuenta edificios recuperados destaca en el tiempo por este criterio coherente llevado con rigor y tranquilidad ante unos y ante otros. Los Amigos de Serrablo no sólo han sabido conservar, recuperar y restaurar sino que han rechazado intervenciones a su territorio que hubieran dañado la imagen de rigor, de respeto yde profundo conocimiento que exige la conservación del Patrimonio Histórico. A veces incluso en premios como son los Nacionales de Restauración, concedidos por las Instituciones Públicas, vemos con asombro como se han intervenido demoliendo forjados y elementos históricos de gran antigüedad con un análisis estructural superficial en el que premeditadamente se tendía al vaciado para realizar instalaciones que "contrasten" y que al final distorsionan la imagen histórica con la que nos llegó el monumento. Desgraciadamente estamos acostumbrados a que instituciones como el Instituto de Patrimonio Histórico Español se premie a si mismo en actuaciones de verdadera denuncia. En el inicio y en la base conceptual que ha mantenido la actuación de los Amigos de Serrablo está, sin duda, el pensamiento del historiador Antonio Durán Gudiol. Así lo glosa el Presidente Julio Gavín:

Y es que probablemente, sin D. Antonio Durán Gudiol Amigos de Serrablo no hubiera nacido. Cuando, en junio de 1969, voy a su casa de Huesca para solicitarle un artículo sobre este grupo de iglesias medievales para el Programa de Fiestas de Sabiñánigo, me propone la idea de fundar una Asociación de Amigos que tratara de salvar de la ruina este conjunto monumental, que incluso era casi desconocido en el mundo del arte. Ésta fue la semilla que, dos años después, germinó y empezó a crecer poco a poco, eso sí, con el riego y abono intelectual de D. Antonio. Y es que él fue siempre nuestro mejor embajador. Aquella semilla sembrada en 1971, veinticinco años después ha dado unos extraordinarios frutos (...) Visitar estas iglesias y recordarle es inevitable. A la vez, convergen en nuestras mentes un sinfín de escenas gratas, de momentos vividos gozosamente, de consejos, de ánimos en momentos difíciles, de buenas palabras... en fin, de todo lo que un hombre bueno puede ofrecer a todos. Y poco importa la polémica de la adscripción estilística y datación de estas iglesias serrablesas: ¿mozárabes? ¿románicas?, ¿románico-lombardas? ¿del siglo X o del siglo XI? Simplemente, únicas, peculiares, con un algo especial que las hace diferentes y, sobre todo, en pie, salvadas de la ruina, eso sí es lo importante. De nada servirían las polémicas sino las pudiéramos contemplar. Lo cierto es que nadie las ha estudiado y visitado como él, y nadie puso tanto interés y empeño en que se restauraran

Julio Gavín

Junto a este historiador, hay otro grupo de destacados estudiosos formados desde su origen en la propia asociación, Enrique Satué, José Garcés, Jaime Marcuello y otros muchos que hoy en día forman parte de las instituciones y universidades aragonesas. Con todos ellos y los asociados, la labor diaria y el criterio receptivo de Julio Gavín, su Junta Directiva y el director del Boletín, José Garcés Romeo. Ellos han sabido preguntar, acudir y pedir colaboración desde el principio a destacados arquitectos como son Iñiguez, Antonio Almagro, José María Pérez González y un elevado número de profesionales a los cuales han acudido permanentemente para mostrarles su obra, consultarles y pedirles colaboración. Cuando en 1975 recibieron la Medalla del Año Europeo del Patrimonio Arquitectónico, habían restaurado nueve iglesias: Ordovés, Lasieso, San Bartolomé de Gavín, Orna de Gállego, San Juan de Busa, Oliván, Susín, Orús y Rapún. También habían salvado una de las más importantes casas de Sabiñánigo, inaugurando en 1979 el Museo de Artes Populares. Posteriormente su labor se continuó en el castillo de Larrés donde se encuentra el más importante museo del dibujo en España y otro conjunto de más de cuarenta edificaciones torres e iglesias a las que han ido retejando, consolidando y restaurando, cuando lo necesitaban, integralmente. Desde Ars Sacra queremos destacar esta labor realizada por la Asociación de Amigos de Serrablo, que preside desde 1975 Julio Gavín Moya, felicitándoles por su lección y salvación de este patrimonio que en gran parte estaría hoy perdido, deseándoles que este premio signifique la renovación permanente y un nuevo impulso tal como nos han demostrado desde su creación hace ahora treinta y tres años. Es un orgullo apoyar esta Asociación por su criterio y acierto permanente demostrado en los últimos treinta años, con esfuerzo, sin medios, pero con un amor y conocimiento ejemplares. * Carlos Clemente San Román, Jefe de Redacción de Ars Sacra.