La Pila Bautismal de Escartín

Érase una vez... una pila bautismal que estuvo durante un milenio en la iglesia parroquial de San Julián, en el lugar de Escartín (Sobrepuerto), donde nosotros nacimos. Era como una gran copa de piedra caliza, de unos 90 cm. de diámetro, 12 cm. de espesor y 50 cm. de profundidad. En el centro del frontal tenía la cara de un Cristo en relieve, toscamente tallada, con cortos cabellos rectilíneo s y una especie de aureola sobre ella, a cuya altura un cordón liso la recorría en todo su perímetro y otras dos paralelas en su base. Se apoyaba sobre un cilindro de unos 25 cm. de altura, descansando todo el conjunto en un bloque irregular, poco trabajado. Por sus características bien pudiera datarse en los siglos XI o XII, época de construcción de la primitiva iglesia.

Sobre ella recibieron el bautismo todas las generaciones que nacieron en Escartín, incluidos nuestros abuelos, nuestros padres y . nosotros mismos, derramando el sacerdote de turno el agua bendita sobre nuestras cabezas a la vez que pronunciaba nuestro nombre, así hasta llegar al último bautizado, llamado Miguel Ángel.

Por azares de los tiempos modernos, todos nos fuimos marchando para iniciar una nueva vida en otros lugares, y allí quedó la vieja pila, triste y sola, bajo la pétrea bóveda de la iglesia, esperando nuestras visitas, que periódicamente se producían. Triste y sola, pero jamás abandonada, porque ha estado presente en nuestras vidas, como lo están todos los recuerdos que allí dejamos. Siempre que íbamos al pueblo, pasábamos a veda en su oscura capilla, porque para nosotros tenía un gran valor sentimental: en ella están grabados los nombres de nuestros antepasados nuestras profundas raíces. Pero una vez llegamos y, ¡oh, sorpresa!, había desaparecido, sólo su huella quedó grabada en el suelo. ¿Qué hacer? ¿A quién denunciar? La noticia se propagó rápidamente a los demás ex vecinos y descendientes, quedando apesadumbrados y sin posibilidad de reacción por el tiempo transcurrido. Coincidió en el tiempo con el trazado de las pistas por parte de la empresa que se encargó de realizar las prospecciones del gas en toda la zona de Serrablo, en los años 1980, 1981. Unas personas sin escrúpulos unos desalmados, se apropiaron impunemente de nuestra pila bautismal, sin importarles para nada el valor sentimental que para los antiguos vecinos tenía. Actuaron con premeditación y alevosía, aprovechando la soledad y el silencio del lugar. No fue impedimento su peso -más de 200 Kg.-, ni las dificultades de acceso a través de la áspera trocha, debieron disponer de fuerzas y medios para moverla...

A pesar del tiempo transcurrido no la hemos olvidado, ni mucho menos, por eso pedimos a las personas que se la apropiaron que nos la devuelvan, pues nos arrancaron una parte importante de nuestra vida, como la sangre que corre por nuestras venas, para que nuestros nietos puedan recibir el bautismo sobre ella.

En caso contrario rogamos a nuestros gobernantes -ayuntamiento de Broto, Comarca de Sobrarbe, Dirección General de Patrimonio de la D.G.A.-, que ordenen la investigación del paradero de dicha pila bautismal, haciendo caer el peso de la ley sobre los expoliadores que se apropiaron de ella para su interés particular, privando a los ciudadanos del disfrute de un bien de indudable valor artístico y cultural. Adjuntamos la foto de la misma para facilitar su identificación.