La obra de creación literaria de Santiago Ramón y Cajal

Introducción

La trascendencia de la obra de Cajal es inmensa. En el orden científico, docenas de hechos descubiertos, numerosos conceptos adquiridos de patología comparada, muchas doctrinas afincadas de modo definitivo gracias a ellos, métodos de pensamiento originales aplicables a la ciencia en general, gusto y afán por la técnica, impulso a la ciencia española, creación de la llamada Escuela de Cajal, universalmente conocida, perpetua enseñanza y acicate moral para españoles.

Don Santiago no limitó su actividad intelectual a la Medicina. Fue acierto fundamental, José Mª Roca, que había sido discípulo suyo en Barcelona entre 1888 y 1892, en un hermoso libro Tribut al mestre, escrito en catalán elegantísimo, dijo "No es unilateral como tantos sabios; más bien al contrario. Es de aquellos médicos que, además de saber medicina, saben de muchas otras cosas y bien sabidas". Ramón y Cajal fue palmario ejemplo de la frase de Letamendi "El médico que sólo sabe medicina, ni medicina siquiera sabe". Don Santiago concentró sus quehaceres humanísticos en la literatura, en el dibujo y pintura y en la fotografía.

Don Santiago fue amante de las tertulias en las que aireaba las galerías subterráneas del espíritu, según la feliz frase de Marañón. En ellas recibió la inquietud de publicar obras literarias que fueron, en su momento, auténticos best sellers (permítaseme el anglicismo) y que conocieron múltiples ediciones: Mi infancia y juventud (primera edición, 1901) fuente de la que han bebido todos sus biógrafos; Cuentos de vacaciones, cuya primera edición data de 1905, el mismo año en que publicó Psicología de Don Quijote y el quijotismo, con motivo del tercer centenario de la inmortal obra de su admirado Cervantes (junto con Gracián sus autores preferidos); Chacharas de café; El mundo visto a los ochenta años, con el subtítulo Impresiones de un arterioesclerótico (1934). No podemos atribuirle del todo la paternidad del librito La mujer (1932) en el que intervino Margarita Nelken. Su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias (1897) con el título Fundamentos racionales y condiciones técnicas de la investigación biológica tuvo tal éxito que de él se hicieron numerosas ediciones (yo mismo poseo, al menos, una docena).

Los tónicos de la voluntad

A partir de la segunda edición, su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias pasó a llamarse Reglas y consejos (curiosamente las siglas coinciden con las de sus apellidos R. y C.) para la investigación biológica y con un subtítulo muy sugestivo Los tónicos de la voluntad, su lectura es grata obligación para todo investigador de cualquier rama de la ciencia. Resulta ser el más literario de sus libros científicos, pero también la más científica de sus obras literarias.

Se trata de una obra de prosa muy cuidada a lo largo de las diferentes ediciones, quedando su texto ya establecido en la tercera edición. En la sexta (1920), Cajal plasmaría el título definitivo, sustituyendo investigación biológica por investigación científica. La segunda edición fue en 1899; las siguientes en 1902, 1913, 1916, 1920,1923, 1935,1940, publicando el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ediciones no venales en 1982 y 1999. La colección Austral produjo, entre 1941 y 2000, dieciséis ediciones, a las que hay que sumar la reciente para Territorio Museo. Se han llevado a cabo traducciones al húngaro (1927) al alemán (cinco ediciones en 1933, 1938, 1939, 1957, 1964), al portugués (1942, 1979), al inglés (1951, 1999), al rumano (1967) y al japonés (1958, 1980, 1981); en total, pues, catorce ediciones en lengua extranjera, a lo que habría que añadir la traducción al inglés del prólogo de Cajal a la obra de Lluriá (Londres, 1910).

Mi infancia y juventud

Recuerdos de mi vida incluye dos partes. La primera es, como ha quedado dicho, Mi infancia y juventud, su obra más conocida y fascinante que debería ser de lectura obligada en las escuelas; nada más atractivo, nada más formativo, nada más divertido que este libro del que Ramón Pérez de Ayala escribió que estaba "A la altura de las mejores obras de la picaresca por lenguaje, amenidad, humanidad y gracejo", José Antonio Redondo prepara una edición para niños y jóvenes. Harán bien nuestras autoridades en proveer a cada uno de ellos de un ejemplar en edición digna y sobria.

Esta primer parte apareció en la Revista de Aragón (1901) en sucesivos números; al mismo tiempo se publicó en la revista Nuestro tiempo; y en Madrid, el mismo año, fue impreso por Fortanet. Conoció otras ediciones de la Librería Beltrán hasta 1948 y en la colección Austral, entre 1939 y 1983, once ediciones; recientemente (año 2000), Espasa Calpe hizo otra edición para Ciderpirineo (Territorio Museo).

Ha conocido traducciones al francés en la Revue de lUniversité de Bruxelles, al inglés (al menos en cuatro ocasiones, 1937, 1988, 1989, 1994), al japonés (1981) e indirectamente al ruso (a través del inglés), en 1985. Existe una edición para la enseñanza del español en Estados Unidos con introducción, notas y vocabulario en inglés.

Editorial Reus, de Madrid, realizó una edición reducida para la infancia con el título Cuando yo era niño (1921), que en sucesivas ediciones (1925, 1952, 1953) pasó a llamarse La infancia de Cajal contada por él mismo. Fue traducida al inglés en 1925 (Holt and comp., Nueva York).

La segunda parte de Recuerdos de mi vida, se titula Historia de mi labor científica; apareció en 1917, en Madrid, en muy bella edición de la imprenta de Nicolás Moya. En 1923, Juan Pueyo de Madrid publicó las dos partes en un solo tomo. Esta imprenta llevó acabo otra edición en 1929. Alianza Editorial ha publicado, al menos, cuatro ediciones de esta segunda parte (tres en 1981, otra 1984). Escrito en neta y tersa prosa es propiamente un libro científico, que no podemos incluir en este análisis de la obra literaria de creación de don Santiago.

Cuentos de vacaciones

Apareció en 1905 con el subtítulo Narraciones pseudocientíficas; contenía cinco cuentos (A secreto agravio, secreta venganza; El Fabricante de honradez; La casa maldita; El pesimista corregido; Hombre natural y hombre artificial). Esta obra conoció seis ediciones en la colección Austral (1941, 1943, 1946, 1955, 1964, 1999). La primera de las narraciones ha sido traducida en los últimos años al alemán. En 1931, se llevó a cabo una edición en Zaragoza que contenía tres de estos cuentos con el título de Hombre artificial. En 1955, GP, llevó a cabo ediciones aisladas de las cinco narraciones. Esta publicación supuso para Cajal el desahogo, tras un cuarto de siglo de prosaica labor de oposiciones e investigación, con la consiguiente descarga motriz de algunos postergados barbechos cerebrales.

Charlas de Café

Constituye una colección de divagaciones, comentarios, juicios, fantasías y pensamientos, con reminiscencias de los clásicos, fruto de la candente y estimulante atmósfera del café. Traducen estados fugitivos del alma y versan sobre la amistad, la ingratitud, el odio, el amor, las mujeres, la vejez, el dolor y la muerte, el genio, el talento y la necedad, el carácter moral y las costumbres, con un capítulo final de pensamientos de carácter humorístico y anecdótico.

La primera edición tuvo lugar con el título Chacharas de café', dos meses después vio la luz la segunda con el título Charlas de café. La sexta edición, publicada por Beltrán, es de 1946. Austral llevó a cabo, entre 1941 y 1982, once ediciones y Espasa ha publicado en el 2000 para la publicación Territorio Museo Ciderpirineo una edición de 362 páginas. Aguilar, en su estupenda colección Crisol, llevó a cabo cinco ediciones en 1948, 1959, 1962, 1967 y 1969.

El mundo visto a los 80 años

Poco antes de su muerte, apareció este libro en el que don Santiago pasa sucinta revista a la decadencia inevitable de los ancianos, a sus tribulaciones, a los cambios del ambiente físico y moral, a la atonía del patriotismo integral, terminando con un confortador capítulo sobre consuelos para la senectud, entre ellos las lecturas recomendadas al anciano. En el propio 1934, apareció una segunda edición; la tercera y cuarta vieron la luz en 1939 y 1942. Entre 1941 y 1983, se publicaron nueve ediciones en la colección Austral. Y recientemente una para Ciderpirineo.

Otras publicaciones literarias de Cajal

En 1905 Cajal publicó un estupendo ensayo titulado Psicología de Don Quijote y el quijotismo. Por sí solo no vería otra edición aunque en 1944, se publicó por Perona una edición de bella encuademación que incluía este opúsculo y La mujer, que había visto la luz en 1932 con segunda edición en 1938. La mujer constituye un conjunto de pensamientos aparecidos en otras obras de Cajal recogidos por Margarita Nelken y precedidos de una introducción que el propio don Santiago escribió a propósito para esta obra.

La fotografía de los colores, aparecida en 1912, con reediciones en 1964 y 1994 es realmente un libro científico, por lo que no cabe incluirlo en este parágrafo. La psicología de los artistas es un conjunto muy interesante de artículos y discursos de Cajal, dispersos hasta el momento, recogidos por G. Duran y J. Sánchez. Apareció en Vitoria en 1945 y existen tres ediciones en Austral, dos de ellas en 1954 y la tercera en 1972. De gratísima lectura, ayuda a interpretar la obra y la persona de Cajal.

En la revista zaragozana La Clínica, de junio a octubre 1983, publicó siete artículos de divulgación con el título común Las maravillas de la histología y otro más La máquina de la vida. Aún publicaría en Valencia (abril y mayo 1984) en la revista Las ciencias médicas algunos estudios populares de anatomía y fisiología celulares.

Rafael Salillas reseñó la existencia de una novela escrita por Cajal al final de su bachillerato, de corte robinsoniano, que narra un naufragio, la salvación en un madero, la llegada a una isla desierta y la continuación de la aventura en aquel territorio, descubriendo la flora, la fauna y los pobladores salvajes; señala Salillas que, con esta obrita, Cajal demostró ser un novelista de acción.

Se ha mencionado el tratadito que escribió siendo adolescente titulado Estrategia lapidaria en que describía la confección de hondas, mejorando las usadas por los pastores, la elección de los guijarros, el arte para lanzarlos y la disposición de los lanzadores en el campo de batalla. Asimismo el romance histórico Sancho Abarca en versos endecasílabos muy alabado por Cosme Blasco. Ninguno de estos dos manuscritos han llegado hasta nosotros.

El arte poético de Cajal

En su adolescencia pasó por una época de manía versificadora, que mostraba la versatilidad de su talento con ingenuidades como ésta, pequeño dardo contra su madre.

	Doña Antonia, la esposa
	del buen don Justo,
	jamás está contenta,
	nunca está a gusto;
	grita y reniega;
	sólo se satisface
	cuando nos pega

	Y con estas tres cosas
	la vida pasa:
	abrir y cerrar puertas
	con gran estruendo,
	desgastar las baldosas
	yendo y viniendo
	y se desvela
	por revolver los guisos
	en la cazuela

En su primera juventud, escribió algunos versos con títulos como A unos ojos negros (que publicó en Chin Chin, periódico satírico que dirigía Mariano de Cavia), A los ojos de una morena, A los labios de una rubia, Al corazón de Dª Elena (como se ve siempre incluyendo una viscera, lo que denotaba al novicio anatómico). Puede decirse del conjunto, que constituye una pequeña síntesis de esplacnología literaria.

En sus días de tuberculoso tuvo brotes de acentos trágicos a lo Giacomo Leopardi o a lo Lord Byron,

	¡Oh tísico sin ventura,
	que en tus juveniles años,
	virgen aún de desengaños,
	la vida amas con ternura:
	quizá eres el sustento
	de madre débil y anciana
	y con hondo sentimiento
	presientes muerte cercana!
	¿Crees que hay Dios?

	Si un Dios lleno de bondad
	en este mundo existiera,
	reinaría por doquiera,
	tranquila, la libertad;
	y aquí la desdicha impera.

La editorial Aguilar publicó en un bello volumen de la colección Joya, en 1947 (hubo otras tres ediciones en 1950, 1961 y 1969), las obras literarias completas de don Santiago, que incluye las cinco primeras señaladas párrafos atrás y como capítulo final Psicología de Don Quijote y el quijotismo, con interesante introducción de F. C. Sainz de Robles, en la que éste analizaba la prosa de Cajal destacando su cultura y delicado gusto, el rico contenido de ideas propias y el fino sentido crítico, la naturalidad expresiva y la relativa agilidad, su facilidad y casticismo y el sutil sentido del humor. En una nota solicitada, que aparece en la sobrecubierta de El mundo visto a los ochenta años, en edición de Espasa para Territorio Museo, se juzga la obra literaria de Cajal en conjunto de "corta, pero interesante obra literaria". Nada más lejos de la realidad, según se desprende del análisis la carrera que acabamos de hacer, muestra de la enorme personalidad humanística de Don Santiago, de neta raíz intelectual aragonesa.

Prof. Fernando Solsona
Presidente del Ateneo de Zaragoza