Es este un aspecto de gran interés en la comarca. Para el que quiera profundizar en el tema es ineludible la consulta de dos libros de Enrique Satué: Las romerías de Santa Orosia y Religiosidad popular y romerías en el Pirineo, tesis de licenciatura y doctoral respectivamente.
Tres son las romerías más significativas: la de Santa Elena que aglutina a los pueblos de la zona norte de la comarca, además del valle de Tena; la de Santa Orosia, la más importante y cuya influencia irradia bastante más los límites serrableses; y la de San Úrbez, en los confines meridionales de Serrablo, que atrae básicamente a las gentes de la Guarguera y la zona norte de la Sierra de Guara.
Justo en el congosto del río Gállego, en el límite entre la Tierra de Biescas y el valle de Tena, se enclava el santuario de Santa Elena junto a una cueva donde, según la leyenda, se ocultaría la santa. Su origen se remonta a mediados del siglo XIII, aunque su planta de salón y la bóveda de nervios de la cabecera nos dice que su fábrica pertenece al siglo XVI; la sacristía y la torre se levantaron en el XVIII y XIX, respectivamente. A esta ermita se acude en la actualidad tres veces al año: el 7 de febrero, festividad de la santa, acuden los de Biescas; el Domingo de Pascua de Pentecostés, conocido vulgarmente como Domingo de las Cruces, se congregan en el santuario los de Biescas y pueblos de su entorno, los de Sobremonte y los del Valle de Tena; el día 13 de junio, San Antonio, se vuelven a reunir los mismos pueblos. En el interior del templo destaca su retablo barroco del siglo XVII y la talla gótica de Santa Elena de comienzos del XIV.
No cabe duda que es la romería de Santa Orosia la que mayor trascendencia tiene. La ermita está enclavada a 1600 m de altitud en medio de una gran planicie y junto a la fuente, construida en 1860 y que da origen al barranco del Puerto, justo allí donde la leyenda sitúa el martirio de la santa; como telón de fondo el monte Oturia (1920 m). El templo que vemos hoy se levanta en el siglo XVII (entre 1665 y 1669), de planta de salón con tres naves similar a la planta de la parroquial de Yebra; la bóveda es de crucería.
La festividad se celebra el 25 de junio en Yebra de Basa, a la vez que se hace en Jaca toda vez que comparten las reliquias (la cabeza y el cuerpo, respectivamente). Al alba se sale en procesión desde la parroquia de Yebra en dirección a la ermita, realizando todo el trayecto por un sendero sinuoso y majestuoso que va ganando altura paulatinamente. La cabeza de la santa es subida sobre una peana y se van haciendo varias paradas en los sucesivos santuarios que jalonan el sendero. Una vez alcanzada la planicie del Puerto se reconduce la romería desde la ermita del Zoque o de la Cruz; aquí las cruces parroquiales de los pueblos del valle de Basa, de Sobrepuerto y los de la margen izquierda del Gállego, custodian a la santa a la vez que los danzantes de Yebra ponen en escena el rico folklore alusivo al momento. Hasta la ermita de la santa todos van en procesión con el sonido de fondo del toque de campanas. Después se celebra la Misa y se venera la cabeza de Santa Orosia. Tras la comida, entrada la tarde, vienen los brindis con la actuación más desenfadada de los danzantes. Antes de la puesta del sol se iniciaba la procesión de regreso a Yebra , que se reorganizaba en sus cercanías para dirigirse a la iglesia parroquial.
Por otra parte, además del 25 de junio hay otras fechas en las que se venera a la santa, sobresaliendo la que se realiza el sábado y domingo de la Santísima Trinidad.
Desde luego, la romería de Santa Orosia es la más importante de todo el Pirineo. Y lo es por muchas razones. Pero hay que conocerla. Todo lo que le rodea es fascinante, mágico, admirable: el componente religioso, por supuesto, su música y folklore tan singulares (sus instrumentos, el chiflo y chicotén, y danzantes), las manifestaciones artísticas, el marco incomparable en el que se desarrolla la romería,... Hay que vivirla. Y si ello no es posible, de consulta obligada es el libro Las romerías de Santa Orosia de Enrique Satué.
Junto a la de santa Elena y santa Orosia hay que señalar a la romería de San Úrbez como otra de las grandes romerías que se celebran en la comarca. El santuario se encuentra en las proximidades de Nocito, con la cara norte de Guara como fondo. Según Antonio Durán la fábrica original del edificio sería del siglo IX; presenta planta de cruz latina con dos ábsides, de forma semicircular en el interior y rectangular en el exterior (el central fue eliminado al ampliarse el templo en el siglo XVIII). Es notoria la pila bautismal que reutiliza como basa un capitel procedente del templo primitivo. Al igual que ocurre con las ermitas antes citadas, a San Úrbez ya no se va de romería las veces que marcaba el calendario en tiempos pasados; ahora la cita es el último domingo de junio, cita a la que acuden los antiguos habitantes de la zona y de la vecina Guarguera.
Aparte de las tres grandes romerías, en la comarca existen otras de menor rango. Y aunque son muchas las que ya han dejado de realizarse debido a la despoblación de algunas zonas, todavía perviven algunas.
Una vez restaurada se recuperó la romería a San Bartolomé de Gavín, que se lleva a cabo el día 24 de agosto por parte de los vecinos de Gavín. De igual manera se recuperó la de San Juan de Busa, que se celebra el domingo más próximo al día 24 de junio, a la que acuden los vecinos de Oliván y Lárrede.
En tres pueblos próximos a Sabiñánigo se mantienen también sus romerías. Los de Cartirana acuden a su ermita de Santa Lucía los días 11 de noviembre, San Martín, y 13 de diciembre, Santa Lucía. Los de Larrés lo hacen a su ermita de San Cosme y San Damián el tercer día de la fiesta de la Virgen de Septiembre. Los pueblos de Senegüé y Sorripas, tras reparar su ermita de la Virgen del Collado, se reúnen varias veces al año (por ejemplo, para la cruz de mayo).
Descendiendo por la Galleguera tenemos otras tres ermitas que son objeto todavía de romerías. Los pueblos de Orna y Latrás veneran a su Virgen de Ubieto el Domingo de Pascua, aunque hace ya un tiempo que dejaron de hacerlo a la ermita original al construir entre ambos pueblos otra pequeña ermita. El Domingo de la Santísima Trinidad los vecinos de Layés, Lasieso, Ipiés, Lerés y Lanave se reúnen en la ermita de la Virgen del Solano de Layés. En esta misma fecha lo hacen en la ermita de Nª Sª de los Ríos los pueblos de Aquilué, Javierrelatre, Caldearenas, Estallo, Latre, San Vicente y Serué; es esta última una ermita ubicada en un pequeño valle prepirenaico, cuya fábrica es del siglo XVIII presentando una nave con crucero sobre el que se levanta un cimborrio octogonal, destacando un notable retablo barroco con la imagen central de la Virgen con el Niño.
Por último, en la Guarguera son tres también las poblaciones que conservan sus romerías. Los de Cerésola acuden a su santuario de San Úrbez el domingo más próximo al 15 de diciembre. Los antiguos habitantes de Matidero lo hacen el primer domingo de septiembre a su ermita de Nª Sª de los Palacios. De forma similar lo hacen los de Grasa y pueblos del entorno el domingo después de la Virgen de Septiembre que mantienen viva su Cofradía de Santa Bárbara.