Cuando uno llega a Lárrede, pequeño pueblo enclavado junto al Gállego a escasos siete kilómetros de Sabiñánigo, se queda prendado del lugar. El conjunto que conforman su iglesia, la abadía y casa Isábal, en torno a una plazoleta, nos permiten trasladarnos a la época medieval sin gran esfuerzo.
El topónimo “Lárrede” aparece documentado por primera vez en el año 920. En el siglo XV contaba con dieciocho vecinos. En la actualidad, sólo dos familias lo habitan todo el año, aunque los fines de semana y periodos vacacionales el pueblo, una docena de casas, recobra otra vez todo su pulso vital.
La iglesia de San Pedro de Lárrede es sin duda el ejemplar tipo de todo el conjunto monumental de las iglesias serrablesas. Entre 1933 y 1935 fue restaurada, tras su descubrimiento para el mundo del arte. Posteriormente, y en momentos puntuales, ha tenido otras obras de restauración a cargo del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (Dirección General de Arquitectura) y “Amigos de Serrablo”. Presenta planta de cruz latina, formada por una nave rectangular, dos brazos a manera de crucero y un ábside semicircular. La bóveda que contemplamos actualmente es de medio cañón con cinco arcos fajones, bóveda que se construyó en 1933 sustituyendo a la que había en ese momento que era la típica barroca con lunetos, similar a la que se conserva en la iglesia de Susín. En el siglo XVII debieron abrirse las dos capillas laterales que hacen de crucero, trastocando el aspecto original de una sola nave.
Exteriormente, en el muro occidental se abre una ventana ajimezada con dos arquitos de herradura, enmarcada por alfiz. En el meridional aparecen tres ventanas de arco semicircular, surmontado por arco ciego, también de medio punto, más una cuarta ventana parecida a la del muro occidental, pero con doble alfiz. La puerta de ingreso nos muestra arco de herradura enmarcado en alfiz.
El ábside responde al modelo habitual: friso de baquetones debajo del tejaroz, siete arcuaciones murales ciegas y en el centro una ventanita de arco de medio punto.
La torre-campanario le confiere a la iglesia personalidad propia, una imagen única irrepetible. Se cubre con tejado a cuatro aguas, que descansa sobre una bóveda esquifada, y en sus cuatro caras se disponen sendas ventanas ajimezadas de tres arquitos de herradura con columnas cilíndricas, dentro de alfiz.
El interior del templo se divide en cuatro tramos, señalados por seis pilares de doble columna, adosados a los muros. El arco de entrada al ábside es de arco de herradura rebajado, siendo su bóveda de horno.
La iglesia está desprovista de ornamentos y retablos debido a que sufrió los embates de la Guerra Civil.
Ni que decir tiene que este templo es el más visitado de todos en la comarca. Visitado y utilizado para muchas ceremonias religiosas por gentes de la zona y de lugares lejanos; incluso usado para diversos actos: conferencias, conciertos, etc.
Justo enfrente de la iglesia merece una visita Casa Isábal, casa infanzona del siglo XVII que conserva su estado original y que es una de las mejores muestras de la arquitectura popular serrablesa. En lo alto de un cerro próximo se sitúa un precioso torreón vigía conocido como la Torraza.