Cronología básica

Imagen de Garcés Romeo, José

En un principio, la llegada de cristianos pobladores, procedentes de Navarra y el condado de Aragón, en el primer cuarto del siglo X hace posible que se levanten unas iglesias de tradición visigótica. A mediados de siglo, una segunda oleada la componen mozárabes procedentes del waliato musulmán de Huesca que dejará su impronta en el mozárabe serrablés.

De tal suerte, las iglesias mozárabes de Serrablo se levantaron entre mediados del siglo X y mediados del XI, distinguiendo en este periodo cuatro fases.

A esa primera oleada, que transcurre desde el año 920 a 950, corresponderían tres iglesias de ábside rectangular y en las que se usa el arco de herradura pero se desconoce el alfiz. Son las iglesias de San Bartolomé de Gavín y las ermitas de San Juan y Santa María de Espierre. Habría que añadir probablemente el monasterio de San Pelay de Gavín, no hace mucho descubierto. Son iglesias de tradición visigótica emparentadas directamente con las de San Julián de Asprilla de Espuéndolas, San Bartolomé de Bergua y las de San Martín y Santa María de Belsué. Serían iglesias de población que se levantarían alrededor de la tercera década del siglo X por gentes aragonesas y navarras al extenderse el condado de Aragón por estas tierras.

Durante la segunda mitad del siglo X se desarrollaría una segunda etapa constructiva. Aparece el alfiz, el friso de baquetones y las arcuaciones murales ciegas en los ábsides, reforzándose el uso del arco de herradura y las torres-minarete. Corresponderían a este periodo las iglesias de Lárrede, Busa, Susín, Santa María de Gavín, Basarán, Otal, Rasal y la torre de San Bartolomé de Gavín.

En el primer cuarto del siglo XI puede cotejarse un tercer momento en esta evolución cosnstructiva del mozárabe serrablés. Deja de utilizarse el arco de herradura y el alfiz, conservándose la torre y la decoración exterior del ábside. Se incluyen en esta etapa la iglesia pequeña de Lasieso con su torre, Orós Bajo, Satué, Ordovés e Isún.

La última fase se ve influenciada por el estilo lombardo, abarcando el segundo cuarto del siglo XI. Se mantiene el friso de baquetones y se incorporan las arcuaciones lombardas. Se encuadran en este periodo iglesias algo alejadas del núcleo propiamente serrablés: Sescún, Nasarre, Larrosa, Banaguás, Larrosa y Yeste.

La construcción de todas estas iglesias partió de los monasterios, promotores de la cristianización del territorio serrablés y activos impulsores de su repoblación.