Acabo de leer lo escrito por Julio Llamazares y tenía que comentarlo; leí La lluvia amarilla cuando vivía en la provincia de León y me gustó, pero fué cuando estuve viviendo en los Pirineos y me volví a acercar a ella cuando sentí con mayor profundidad lo que transmitía. Coincido en esa tristeza y nostalgia que dá el abandono de los pueblos que callados y sin quejarse se van quedando solos y derruidos; con mi pequeño grano de arena espero instalarme en uno, dar un poco de energía a la llama agonizante del mundo rural. Gracias por mostrar tan bellamente esta realidad a la que mucha gente da de lado, gracias por ser distinto.
Por cierto pude comprobar por mí misma el apego de los pirenaicos a su libro, pues en varias casas ví un ejemplar del mismo.
Acabo de leer lo escrito por
Acabo de leer lo escrito por Julio Llamazares y tenía que comentarlo; leí La lluvia amarilla cuando vivía en la provincia de León y me gustó, pero fué cuando estuve viviendo en los Pirineos y me volví a acercar a ella cuando sentí con mayor profundidad lo que transmitía. Coincido en esa tristeza y nostalgia que dá el abandono de los pueblos que callados y sin quejarse se van quedando solos y derruidos; con mi pequeño grano de arena espero instalarme en uno, dar un poco de energía a la llama agonizante del mundo rural. Gracias por mostrar tan bellamente esta realidad a la que mucha gente da de lado, gracias por ser distinto.
Por cierto pude comprobar por mí misma el apego de los pirenaicos a su libro, pues en varias casas ví un ejemplar del mismo.