Búbal, sede de infanzones del antiguo Reyno de Aragón

Ahora el pueblo de Búbal, uno de los once pueblos de que se componía el Ayuntamiento y Junta General del Valle de Tena, situado a la sombra de la imponente peña Telera a la cual se asciende por el cuello de Cabachirizas y a cuyo puerto llevaban el ganado en el verano, es solo una ciudad de vacaciones donde muchos jóvenes aprovechan para contactar con la naturaleza o un paisaje hermoso para desconectar de la ciudad. La línea de un pantano se recorta entre las montañas haciendo que éstas se reflejen cómo en un espejo. Sin embargo quizás pocos se planteen que antes de ser esas tierras inundadas por el pantano del mismo nombre era un pueblo de solera donde los vecinos eran Infanzones del Reino de Aragón por los privilegios de inmortal memoria concedidos por los Señores Reyes de Aragón al Valle de Tena, el primero de ellos por el Rey Don Jaime el Segundo en la Villa de Osca a seis de mayo de 1466.
Se conoce la existencia de este antiguo Concejo desde el siglo quince aunque alcanzó su máximo de población en los albores del siglo veinte, perteneciendo al quiñón de la Partacua junto a pueblos como Piedrafita, Tramacastilla, Sandiniés, Saqués y Escarrilla. Sus casas eran de piedra y portaban en sus fachadas los escudos de piedra de sus apellidos ilustres.

Pero en el año 1968 comenzaron las obras de construcción del pantano de Búbal, para obtención de energía hidroeléctrica, y sus aguas anegaron la mayoría de las tierras del pueblo situadas en su parte baja y donde pastaba el ganado por lo que el pueblo, aunque no fue inundado, y sus tierras fueron expropiados por la Confederación Hidrográfica del Ebro. En el año 1971 el pueblo fue definitivamente abandonado por todos sus habitantes, vendiéndose a su vez los rebaños de ganado que tanto tiempo habían pastado por esos lugares. Algunas familias intentaron que la vieja casa familiar permaneciese para generaciones futuras pero no pudo ser, así que las casas de piedra fueron cayendo en estado de abandono llevándose con ellas la historia de sus antepasados. Sin embargo, una vez que todo el pueblo estuvo en estado ruinoso, en el año 1984 se constituyó el Programa de recuperación y utilización educativa de pueblos abandonados del Ministerio de Educación y Cultura, en colaboración con la Diputación General de Aragón, en el que se incluyó esta localidad altoaragonesa entre otras como Umbralejo (Guadalajara) y Granadilla (Cáceres). Todas las casas no pudieron ser recuperadas ya que algunas de ellas, correspondientes al barrio bajo de la localidad, se habían derribado en las obras de -ampliación de la antigua carretera de acceso a Francia, que pasaba por el pueblo pero ahora la mayoría de las casas, en especial las correspondientes al barrio alto del pueblo, se encuentran rehabilitadas para su uso como albergue de jóvenes.

Una de la veintena de antiguas casas del barrio alto de Búbal era la de los Ferrer, comúnmente llamada Casa Royo por ser rubios sus habitantes. No obstante lo que hay ahora poco tiene que ver con las antiguas ya que únicamente las fachadas se conservan aunque con algunos cambios, estando los interiores acondicionados para el uso a que ahora se destinan. Sí hay carteles en las puertas que recuerdan que esas alguna vez fueron las casas Royo, Agút, Sorrosal, Xericó, Pericaz, Fanlo, Mingó, Tiburcio y otras y ese es el recuerdo que queda ahora, junto con los escudos de piedra y las enormes llaves de hierro de las antiguas puertas de las casas que se conservan en algunas familias todavía, en un intento de que las nuevas generaciones tengan contacto con sus raíces, algo que no debería perderse aun mediando imponderables.

En casa Royo residieron más o menos desde el año 1740 los Ferreres. Tienen su origen en Don Pedro Ferrer del pueblo cercano de Piedrafita, nacido en 1590, primero del árbol, y Barón del casal de los Ferrer. El tataranieto de Don Pedro, llamado Don Francisco Ferrer Pérez, convoló a Búbal casando con Doña Gracia Guallart, perteneciente a otro Gasal de Infanzones de ese Concejo y dando lugar a esta rama del apellido y a la casa familiar o Casa Royo. Cuando se trasladaban de pueblo los Infanzones seguían teniendo los mismos privilegios y posesión de Infanzonía, por lo que la rama de Búbal era poseedora de estos privilegios así como la de Piedrafita, pudiendo usar el mismo escudo de armas de tres herraduras de los Ferreres que instalaron en el portal de piedra de la casa.

En el Padrón de Infanzones que se hizo en el pueblo a diecinueve de diciembre de 1787 por D. Miguel Royo, Escribano Real, se daba fe de que los Infanzones de Búbal eran varias familias, a saber, los de apellido, renombre o linaje de Aznar, de Fanlo, de Xericó, de Acín, de Pérez, de Guallart, de Ferrer, de Del Cacho, de Val, de Abós y de Sorrosal. Muchas de esas familias presentaron en aquel acto sus documentos de Infanzonía aunque a los Ferreres se les reconocía ya que se hallaban en posesión efectiva de su respectiva Infanzonía y en su Padrón. Ello se debía probablemente a que ya en el año 1632 existía en Piedrafita la Hermandad de Infanzones donde entraban a formar parte los nuevos miembros de las familias con estos privilegios.

En documento de fecha 24 de octubre del año 1793, Don Miguel Royo y Guillén, Escribano Real, da fe de que hallado en el lugar de Piedrafita Don Pedro Ferrer y Ferrer, Mayordomo- de la Hermandad de Infanzones, le presenta el libro de la Hermandad que fue fundada de inmemorial en el mismo pueblo bajo la invocación del Señor Santiago Patrón de España y donde figuraban sus estatutos, reglas y ordinaciones y linajes antiguos de la Cofradía de Caballeros e Hijosdalgo e Infanzones del lugar. El libro según se describe era en folio con cubiertas de partabrén tratado y encuadernado y en la cubierta decía así: "Infanzonia de Santhiago" y se recogía lo anotado en el Libro antiguo de 1732 que a su vez se renovó en 1701 a causa de haberse producido en el lugar enfermedades epidémicas en los años anteriores y haber sucedido dos quemas o incendios, por cuyos motivos tan perjudiciales quedo el pueblo de Piedrafita con muy pocos moradores, y por consiguiente la Cofradía casi sin Cofrades. Pero había voluntad de continuar la memoria de la Cofradía y sus privilegios concedidos por los Señores Reyes de Aragón que constaban en el libro y así se hizo. Repasado el libro consta que figuraban los Caballeros Hidalgos e Infanzones del lugar de Piedrafita y el primero de ellos era el de apellido Ferrer, incluido Don Francisco Ferrer que convoló a Bubal por matrimonio y todos sus ascendientes, continuando después con algunos apellidos más.
En el mismo acto le presentaron también el catastro, que era en papel sellado, correspondiente al año de 1793 donde figuraban los Infanzones separados de los hombres plebeyos y de signo servicio y en el cual se hallaba lo que cada vecino tenía de haciendas y bienes muebles y lo que pagaban de contribución y donde constaban asimismo como Noble e Infanzón Don Pedro Ferrer continuando con sus bienes y siguiendo esa misma clase se hallaba también Don Francisco Ferrer entre otros indicando además que en los de signo servicio no se encuentra ninguno de apellido Ferrer.

Existe además otro documento del año 1805 que reconoce a los Ferreres de Búbal la Infanzonía, dictándose Ejecutoria de Infanzonía ante la Real Audiencia de Aragón, por el Rey D. Carlos y por Don Jorge Juan de Guillelmi y Andrada, Caballero de la Orden Militar de Santiago y Presidente de la Real Audiencia de Aragón, a favor de Don Benito Ferrer, Don Ramón Ferrer y Don Mathias Ferrer, de la misma rama familiar de Don Francisco que dio volato a Búbal desde Piedrafita. Estos dos dieron volato a Pueyo del Valle de Tena también por matrimonio. En el documento consta que ya estaba reconocida la Infanzonía sobre el apellido y dice lo siguiente:

Que de tiempo inmemorial y antiquísimo de cuyo principio no ha habido ni hay memoria de hombres en contrario, hasta ahora y de presente, siempre y continuamente en el Lugar de Piedrafita, uno de los que componen el Valle de Tena en las montañas y partido de Jaca, ha existido y existe un Casal, Familia y Linaje de notorios Infanzones de Renombre y Apellido de Ferrer; y por el mismo tiempo inmemorial, todos los Originarios y descendientes de él, por recta línea masculina, donde quiera que han vivido y habitado, y especialmente en el lugar de Búbal, y los demás del dicho valle de Tena, han sido, y son Caballeros Infanzones Hijosdalgo notorios de sangre y naturaleza, y solar conocido, tenidos, tratados, y reputados por tales, y se les han guardado y guardan todos los Honores, Privilegios, Exempciones, y Prerrogativas de que han gozado y gozan los demás Infanzones del propio lugar y de mas del valle de Tena y comúnmente los del presente Reyno, diferenciándose antiguamente de los plebeyos...

En la casa Royo de Búbal, que portaba en su fachada el escudo de armas en piedra usado desde tiempo inmemorial como testimonio de ser originarios de un solar de Infanzones y que se correspondía con un cuartel en campo de oro y tres herraduras con su correspondiente morrión, residieron seis generaciones de Ferreres hasta Don José Ferrer Aznar a cuyos hijos les fueron expropiados la casa y las tierras como al resto de los habitantes del pueblo. Las otras familias del pueblo de Búbal con reconocimiento de Infanzonía tendrán historias muy similares ya que en el padrón efectuado en fecha de diecinueve de diciembre de 1787 en la localidad presentaron documentos que acreditaban su condición como tales. Sin embargo quizás los jóvenes que ahora duermen en esas casas no se plantearán nunca qué albergaron aquellas paredes...

Documentación:
  • Padrón de Infanzones de Búbal (año de 1788). Archivo histórico de Zaragoza.
  • Documento de reconocimiento de Infanzonías en Piedrafita (año de 1793). Archivo histórico de Zaragoza.
  • Expediente de documento de Infanzonía que presenta D. Pedro Ferrer (año de 1816). Archivo histórico de Zaragoza.
  • Programa de recuperación y utilización educativa de pueblos abandonados. Ministerio de Educación y Cultura.