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Sumario José Garcés Romeo José María Satué Sanroman Artosilla, en el corazón de La Guarguera Ricardo Mur Saura 1931-1938 Sabiñánigo. Serrablo. José Carlos Castán Ara La arquitectura popular en las distintas areas de Serrablo. José Garcés Romeo Panorama hagiográfico de los titulares de santuarios en Serrablo. Enrique Satué Oliván José María de Ferrer A vueltas con la arquitectura popular. Leonardo Puértolas Coli
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A vueltas con la arquitectura popular.Leonardo Puértolas Coli En alguna ocasión me he referido en este Boletín a la protección de la arquitectura popular y a la responsabilidad de los organismos públicos de velar por ella. Y es que se viene produciendo, a menor escala, lo que ocurrió en los años 60-70, con la construcción urbana, motivada por una progresiva avidez inmobiliaria que iba por delante de los planeamientos de las urbes, lo que dio lugar a una gran improvisación y desorden urbanístico. El proceso sufre ahora una cierta involución, una vuelta de los urbanos al medio rural en forma de evasión o vacaciones, lo que implica, de entrada, el arreglo de las antiguas casas empezando por las cubiertas y las fachadas. En algunos casos se han llevado a cabo rehabilitaciones meritorias, respetuosas con la tradición constructiva y con materiales adecuados. Pero, en otros, que son mayoría, con mejor o peor voluntad, se han hecho notables desatinos, algunos de ellos sin remedio. Tenemos en nuestro Serrablo pueblos (pocos ya) que todavía conservan su "ambiente" de conjunto, integrado, fundamentalmente por los tejados de losa de piedra y las paredes, bien de piedra vista o bien con los tradicionales revocos de mortero de cal. Pues bien, por referirnos precisamente al Serrablo, en donde los folletos publicitarios hacen bandera de la arquitectura popular tradicional, hay que decir claramente que, si los Ayuntamientos no ponen en práctica un decidido control de las obras, desde su autorización hasta su inspección, corremos el riesgo de que estos pueblos, todavía vírgenes o con ciertas posibiliadades de recuperación, degeneren en vulgares núcleos remozados al gusto urbano, fuera de todo rigor y tradición. Esto sería malo para los propios edificios, para los pueblos y para el Serrablo, pues, en definitiva sería perder la identidad, que es como decir: perderlo todo. En estas cuestiones uno procura no apasionarse mucho porque los fracasos son contínuos y el apoyo escaso. Hay poca mentalización, para empezar, en la misma gente de los pueblos que, ingenuamente, valoran más lo moderno que lo tradicional, no dándose cuenta que el valor principal de las cosas está en su autenticidad y en lo que representan. Son, también, temas siempre accesorios en las prioridades de los Ayuntamientos, pues lo que más preocupa son las grandes obras, los servicios y los presupuestos, como, seguramente, debe ser. Pero ésta, como otras, no es una cuestión de presupuesto, ni de inversiones, ni de votos, sino simplemente de conciencia y cultura que también se espera de nuestros representantes. |
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