Revista SERRABLO Edición Nº 94 Diciembre 1994 - Historia de Satué de Arto y Blasco de Sandiás.

Sumario

Editorial.

José Garcés Romeo

Don Antonio Durán y "Amigos de Serrablo".

José Garcés Romeo

Tres historiadores.

Esteban Sarasa Sánchez

Antonio Durán y «Peña Guara».

Adolfo Castán Sarasa

El hombre de la boina.

Doctor AINIELLE

Antonio Durán.

Guillermo Fatás

Texto leído por la doctora Lacarra en la presentación del último libro publicado por D. Antonio Durán, con su presencia.

Mª. Carmen Lacarra Ducay

Mi querido Don Antonio. Maestro y Amigo.

Domingo J. Buesa Conde

El escritor alemán Erich Arendt y el Alto Aragón.

José María Establés Elduque

Mosen Jose Pardo Asso (II).

Chaime Marcuello

Historia de Satué de Arto y Blasco de Sandiás.

Ricardo Mur Saura

Museo de Dibujo "Castillo de Larrés".


Amigos de Serrablo
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Historia de Satué de Arto y Blasco de Sandiás.

Ricardo Mur Saura

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Los romeros de la Cabeza se dirigen a puerto de Santa Orosia.

Tras haberse provisto del oportuno salvoconducto [7] , el día de San Juan, los Romeros de la Galliguera se juntaban en Puente Fanlo. Eran ocho en total; dos de Arto, dos de Lasieso, dos de Latrás y dos de Latre.

Dicen las malas lenguas que los de Orna dejaron de acudir porque "se jugaron o ropón con os de Latre y lo perdieron" [8] . Historias que corren por estas montañas.

Antes de la apuesta eran diez romeros. Iban vestidos al modo tradicional, con palo y ropón. De ellos sólo seis llevaban las camisas de lino y los borlones que les habían regalado los de Tierra Llana, uno por cada pueblo, más casa Satué de Arto. Los otros romeros iban simplemente como acompañantes.

En la "masada" [9] más cercana a San Juan, Arto "masaba" un pan para todos los Romeros. Estos lo comían en Puente Fanlo y guardaban allí lo que les sobraba para el día siguiente. Obligatoriamente debían dejar una tajada para Gastón de Jaca [10] , que era quien pagaba el pan.

Los Romeros, después de comer, cruzando la loma de San Pedro [11] llegaban al pueblo de Allué, donde eran magníficamente recibidos. La alegría estaba asegurada, pues el pueblo celebraba sus fiestas patronales en honor al santo solsticial. Allí confluía, además, el bloque de Romeros de la Guarguera. Una vez todos juntos, se colocaban el ropón, entraban en la iglesia y cantaban en honor a San Juan. Al salir, los de Allué invitaban a merendar a los Romeros a base de torta y vino rancio. Grande era la amistad que unía a los Romeros de la Cabeza con los de Allué, pues aquéllos dormían muchas veces en el pueblo al volver de Santa Orosia [12] .

No se entretenían demasiado allí, pues, por estar mandado, debían llegar a Yebra antes de ponerse el sol. Al salir de Allué, dos personas del pueblo las acompañaban hasta el Molino, junto al río Basa [13] . Huelga decir que salían con el ropón puesto. Y como sólo hay media hora andando hasta Yebra, los Romeros salían con la vela que debían traer de casa, preparada bien a mano en el talego. Esta vela la encenderían cuatro veces, permaneciendo siempre de rodillas mientras estuviese encendida. Estos cuatro momentos eran:

  1. Ese mismo día, en el Zoque de Yebra [14] . Allí la encendían, rezaban arrodillados y la conservaban encendida durante la entrada en Yebra.
  2. Al día siguiente, en el Santuario del Puerto, durante la consagración de la Eucaristía.
  3. En puerto, ya fuera del santuario, cuando se abre y se venera la Cabeza de Santa Orosia.
  4. Al atardecer, en Yebra, cuando de nuevo se abre y se venera la Cabeza.

En Yebra, los Romeros eran recibidos por el alcalde, quien les estaba esperando vestido con un roquete sin mangas. Si se daba la circunstancia de que el alcalde no estuviese presente o que éste no fuese hijo de Yebra, sino de San Julián [15] , debía salir a recibir a los Romeros aquella persona hijo de Yebra, de mayor edad, sin distinción de ser hombre o mujer. Los Romeros ya sabían que mientras no fuesen recibidos por la autoridad competente, no podían entrar en la iglesia, es más, ni siquiera en Yebra. Por aquel entonces, al parecer, ni el párroco, ni el crucero, ni el abanderado salían a recibir a la comitiva [16] .

Cuentan que los Romeros, en la puerta de la iglesia y con la vela encendida, decían a una sola voz: – "Ave María Purísima" . Y el alcalde les contestaba: – "Sin pecado concebida" . Con estas palabras hacían su juramento de que durante aquella noche y al día siguiente, hasta que la Cabeza de la Santa se encontrase en su sitio, a ninguna persona bautizada de Yebra le dirían de tú, sino de usted, y siempre con la invocación "Ave Maria Purísima" por delante. Al preguntar por la razón de esta práctica me contestaron que "el amor con amor se paga", o lo que es lo mismo, "el respeto a fuerza de respeto se consigue". En caso de haber algún problema con algún romero, el alcalde de Yebra no podía quejarse de palabra, había de hacerlo por escrito. Es la correspondencia al mutuo respeto de unos por otros.

El Ayuntamiento proporcionaba la cena, desayuno y comida que precisaban los Romeros; el clero la cama, que no era otra cosa que los bancos de la iglesia. En el templo, los Romeros más viejos ocupaban los bancos delanteros, los más jóvenes los de atrás. Durante la noche, por turnos, velaban a la Santa. Todos tenían asignado su turno, excepto Satué de Arto y Blasco de Sandiás, que se libraban de la vela. Mientras cenaban los Romeros, los de Yebra velaban y hasta se ponían el ropón. Antes de acostarse, el alcalde les daba las instrucciones oportunas para el día siguiente. Había siempre un Romero a la puerta de la iglesia para vigilar quién entraba. Y cuando llegaba el alcalde, decía: – "¡De pie, o alcalde!" . Y todos los Romeros se levantaban.

Y el día 25 seguían el curso normal de la romería. Únicamente vamos a contarles las peculiaridades que protagonizaban estos Romeros.

El día anterior el alcalde les había recordado que tenían que "ir a la defensa de la Santa", es decir, pegados lo más posible a aquellas personas que reservaban la pernera derecha de la peana a Satué de Arto y Blasco de Sandiás. Estas posiciones se guardaban las cuatro veces que se montaba la procesión. Nunca podían abandonar la peana. Siempre habían de ir junto a ella. La Guardia Civil y los Carabineros del puesto de Yebra escoltaban a la Santa. Los Romeros se limitaban a "ir a la defensa de la Santa".

Durante el trayecto Yebra-El Zoque, la villa de Yebra manda en la pernera derecha de la peana de la Santa. Pero una vez en El Zoque de Puerto, Yebra pierde sus derechos y son los pueblos de la Ribera y Sobrepuerto quienes mandan en dicha pernera. Así, el amo de Casa Ramón de Sasa y el de Casa Oliván de Javierre son quienes sustituyen a los hijos de Yebra en este cometido [17] . Junto al primero debe ir Satué de Arto, junto al segundo Blasco de Sandiás.

Y si dentro del Santuario alguien era motivo de escándalo, o simplemente molestaba, eran los propios romeros quienes debían llamarie la atención. Ni la Guardia Civil, ni los Carabineros, cuando los hubo, sino los propios Romeros. Habría que puntualizar que, dentro del Santuario, los Romeros abandonaban "la defensa de la Santa". No hemos podido averiguar quién o quiénes asumían dicho cometido. ¡Ya tenían bastante allí estos Romeros con hacerse cargo del orden!.

El regreso de los Romeros a sus casas no era tan riguroso como lo fue la ida. Si el número de romeros mayores superaba al de jóvenes, mandaban aquellos y marchaban directamente a sus casas nada más acabar los actos. Algunos pernoctaban a mitad de camino, pero si el número de romeros jóvenes superaba al de los viejos, como mandaban los jóvenes, se quedaban en Yebra o en las fiestas de Allué. Y mientras los mayores dormían, los jóvenes bailaban y se divertían cuanto podían. Al día siguiente, de mañanada, partían para sus hogares. De esta forma nunca se rompía el vínculo, que debía permanecer unido a toda costa, entre el Romero titular y el acompañante. Aquellos pueblos que sólo enviaban un Romero, como es obvio, no se veían en esta obligación. El Romero hacia lo que creía oportuno.

En caso de enfermedad o accidente, el Romero había de ser atendido en Yebra hasta que curase completamente. Luego, dos personas se encargarían de llevarlo personalmente, en un macho, hasta su domicilio. El Romero acompañante, al marchar antes, debía dar parte en casa de su compañero.

Los Romeros de la Galliguera, en Puente Fanlo, antes de separarse, consumían el pan que les había sobrado de la comida del día de San Juan.


[7] Antes de la oración del D.N.I., cada vez que salía de viaje, debía solicitarse el Salvoconducto al puesto de la Guardia Civil más próximo. Se trataba de un impreso en el que figuraban los datos del interesado y las fechas para las que era válido. Una franja con la bandera de España lo cruzaba diagonalmente. Los Romeros, antes de partir hacia Yebra o hacia Jaca, según el caso, debían proveerse de dicho documento.

[8] A propósito de la pérdida del ropón de Santa Orosia por los de Orna, se cuenta la siguiente anécdota. En cierta ocasión, habían cortado unos chopos en Ara y los bajaron a la Estación de Orna con el fin de cargarlos en el tren. Como de repente se organizó una aparatosa tormenta, los de Orna temían que de tanta lluvia los troncos se "rinchasen". Uno de ellos preguntó: – "¿Con qué taparemos os maderos?" . Y uno de Ara le contestó: – "Pos mira... eso ye fácil. Ya podís ir a buscar o ropón de Santa Orosa" . Cuentan que, acto seguido, hubo una encarnizada pelea entre los de Orna y los de Ara.

[9] Hasta finales de los años 50 –principios de los 60–, se "masaba" en todos los pueblos de estas Montañas. "A masada" solía realizarse cada dos semanas. Después, cada casa llevaba sus panes y repostes "masaus" a cocer al horno comunitario. Los panes, que se conservaban bien durante todo ese tiempo, se guardaban bien en el mismo "Bación de masar", bien en otro arcón al efecto.

[10] Gastón de Jaca era el propietario de las pardinas de Viscasillas y Coronas, sitas entre Arto y Ara. Era, además, el dueño de un afamado molino, que lleva su nombre, a orillas del río Aragón, junto a Jaca.

[11] La Sierra de San Pedro es la muralla meridional del Valle del Basa. Arranca en el mismo río Gállego (Túnel de Bailín) y enlaza con la Sierra de Portiello, entre los valles de Basa y Guarga. Debe su nombre a una ermita, arruinada pero visible, localizada en su cima y dedicada al primero de los apóstoles.

[12] Las siete casas de Allué son: Basa, Bergua, Casona, Fatás, Fusillo, Juan y Valero.

[13] El Molino de Allué es un punto clave para las dos organizaciones de Romeros. Así, los de la Cabeza, lo toman como referencia para descansar y echar un trago en la fuente que mana en sus proximidades. Hoy los de Yebra se adelantan con vino rancio y pastas.

[14] El Zoque de Yebra es la capilla situada a las afueras y ante la cual, las dos organizaciones de Romeros paran para rezar y organizar o desorganizar la procesión.

[15] El núcleo de San Julián de Basa, a 2 km al Este de Yebra, nunca ha sido entidad propia. En 1834, cuando la creación de los Ayuntamientos tal y como los conocemos hoy, se unió a Sobas. Entonces su nombre era San Julián de Sobas. Poco más tarde, en 1845, se separó de Sobas para unirse definitivamente a Yebra. MADOZ, en esta fecha, da una población de 7 casas y 30 almas.

[16] Hoy día, el domingo de la Santísima Trinidad, salen a recibir a los Romeros del Cuerpo de Santa Orosia el alcalde, el párroco, el crucero y el abanderado. El párroco sale con capa pluvial y estola rojas, el crucero con roquete. Pero ni el alcalde sale con esta prenda, ni el abanderado se viste de danzante.

[17] Debido a su gran participación en la construcción del Santuario de Puerto, desde el siglo XVI, tanto Casa Ramón de Basa (Sobrepuerto), como Casa Oliván de Javierre (del obispo, cerca del Gállego) poseen en propiedad las capillas del lado de la Epístola y del Evangelio respectivamente. Tienen el privilegio, ademas, de ocupar sitio preferente en la misa y de mandar en la pernera derecha de la Santa en el trayecto El Zoque-Santuario. Casa Oliván de Javierre sigue abierta. Como Sasa se despobló, el actual descendiente y dueño de Casa Ramón vive en Curbe (Huesca), pueblo de colonización.

De veneracion a Santa Orosia.

Una "veneración" es la peregrinación efectuada, a modo de rogativa, a un Santuario o ermita con el fin de obtener agua para las cosechas o el alivio durante alguna catástrofe natural.

La veneraciones pueden ser pedidas por Jaca o por Yebra. Si las pide Jaca, deberán acudir a la villa del Basa esta ciudad con los pueblos del Cuerpo y todos los de la Cabeza, a los que hay que añadir toda la Guarguera, desde la Pardina de San Juan hasta Lasieso, tanto la orilla derecha como la izquierda.

Los que llevan el farol en la procesión de Santa Orosia de Jaca son los encargados de solicitar la veneración. Para ello, los seis Romeros de Jaca y los dos de Guasillo [18] iban a la catedral y encargaban una novena de misas. Estas se pagaban con las limosnas del "Culto de Santa Orosia". Antes del noveno día, fijaban la fecha de la veneración y corrían la voz por la comarca. Observen el sistema:

  • Los Romeros de Jaca avisaban a Yebra y a los pueblos del Campo de Jaca pertenecientes al Cuerpo de Santa Orosia.
  • El amo de Casa Fatás de Navasa (Campo de Jaca) avisaba a Casa Satué de Arto.
  • El amo de esta hacía lo propio con los pueblos de la Galliguera e iba, además a dar el encargo a Casa Blasco de Sandiás.
  • El amo de esta última casa avisaba a toda la Guarguera, tanto a la perteneciente a la Cabeza de Santa Orosia como a la que quedaba fuera de este ámbito.

Jaca mandaba en la veneración hasta que se entraba en la iglesia de Yebra. Líneas más abajo les referiremos el desarrollo de la veneración.

Si era Yebra quien pedía la veneración, acudían el Valle de Basa, la Ribera del Gallego, Sobrepuerto, Fiscal, Galliguera y toda la orilla izquierda del Guarga. La orilla derecha no acudía, ni siquiera la porción perteneciente a la Cabeza. Todos estos acudían a pedir agua a San Urbez de Nocito y sólo acudían a las veneraciones de Santa Orosia en caso de que las convocase Jaca.

Una vez que Yebra había decidido celebrar una veneración, daba el aviso a Blasco de Sandiás y este, además de correr la voz por la orilla izquierda del Guarga, daba el aviso a Satué de Arto, quien lo difundía por la Galliguera. A Sobrepuerto y a la Ribera del Gallego iban otros emisarios.

Una vez reunidos en Yebra, tenían obligación de subir a Puerto descalzos todos aquellos a quienes su salud o edad se lo permitiese. Cuentan que el amo de Casa San Román de Fanlillo, como cedió parte de sus bosques para la construcción del Santuario de Puerto [19] tenía el privilegio de poder subir con un macho. También cuentan que uno de Sobás se atrevió a despreciar la orden de subir descalzo, haciendo el viaje en una mula blanca. Antes de un año había vendido todo el patrimonio de su casa, patrimonio que actualmente partenece a Casa Montalbán de Orús.

Yebra convocó dos veneraciones entre 1912 y 1936. Huelga decir que consiguieron agua en ambas ocasiones.


[18] Guasillo es el único pueblo del Cuerpo de Santa Orosia situado al Oeste del río Aragón, en su orilla derecha. A partir de este pueblo, comienza el ámbito del Voto a San Indalecio en San Juan de la Peña. Ignoramos par el momento la razón de su inclusión en el área orosiana y su exclusión del área pinatense. Además tiene el privilegio de llevar el farol en la procesión de Jaca.

[19] Casa San Román de Fanliello (o Fanlillo) es propietaria de dilatadas extensiones boscosas sitas en la cara Norte y Noreste de Canciás. La zona, ecológicamente valiosísima, es pródiga en hayas, abetos y pinos silvestres.

Continuará...

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Actualización: Martes, 10/4/2001
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