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Sumario José Garcés Romeo Don Antonio Durán y "Amigos de Serrablo". José Garcés Romeo Esteban Sarasa Sánchez Adolfo Castán Sarasa Doctor AINIELLE Guillermo Fatás Mª. Carmen Lacarra Ducay Mi querido Don Antonio. Maestro y Amigo. Domingo J. Buesa Conde El escritor alemán Erich Arendt y el Alto Aragón. José María Establés Elduque Mosen Jose Pardo Asso (II). Chaime Marcuello Historia de Satué de Arto y Blasco de Sandiás. Ricardo Mur Saura Museo de Dibujo "Castillo de Larrés".
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Mosen Jose Pardo Asso (II).Chaime Marcuello Sobre su obra. Para adentramos en la obra de don José Pardo Asso comenzaremos por la más áspera de las publicaciones que tenemos a nuestro alcance. Aunque éste sea un orden cronológico inverso al de su edición. En 1940, mosén José publicó en la imprenta del Hogar Pignatelli de Zaragoza su "Ortografía sin Reglas". Una obra de doscientas veintisiete páginas que pretendían poner al alcance de cualquier persona el dominio de las reglas de escritura. La obra no pretende entretener. Es un libro didáctico que el autor califica como método práctico. Un manual probablemente pensado desde la experiencia de don José como maestro de jóvenes bachilleres. Si se lee con atención el subtítulo de la propia obra, se muestran con claridad las pretensiones del autor. Dice, "Único método fácil y práctico". Ciertamente, no es sencillo crear un tratado sobre ortografía que resuelva los problemas de normalización y sus excepciones, tan abundantes en el idioma espanol. Podría parecer pretencioso subtitular a la obra como Única , pero esto era así en ese momento. La pedagogía imperante era abstrusa, nada cómoda, muy poco ágil, soportada en textos que resultaban centones indigeribles. Además, no se conforma con destacar de su obra la practicidad y su sencillez, es "para escribir todos sin cometer una falta ortográfica". El convencimiento del autor de la efectividad de su sistema es tajante. Quién se acerque al método, a la ortografía sin reglas, a la ortografía centrada en los casos no padecerá la enfermedad de los iletrados. No hay que olvidar que este manual se publicó en una etapa donde el analfabetismo peninsular ofrecía unas tasas abrumadoras. Pocas personas de las capas medias y altas, casi ninguna de las humildes, eran capaces de leer, mucho menos de escribir y, en el caso de hacerlo, las incorreciones eran de una densidad trágica. La preocupación de mosén José puede parecer propia de un maestrillo pesado e impertinente, centrado en el uso correcto del idioma. Puede parecer una preocupación diletante en un tiempo donde los desastres de la guerra y la crudeza de la postguerra hubieran exigido de las personas inteligentes otro tipo de publicaciones. Pues esto sólo es apariencia. Poner al alcance de cualquier ciudadano o ciudadana la posibilidad de expresarse con corrección era abrir las puertas al cambio social. Hay una frase que repetía con abundancia Pedro Arrupe, a su vez tomó prestada de un escritor italiano, que decía: la diferencia entre un pobre y un rico es que el pobre siempre tiene quinientas palabras menos que el rico... y si no las tiene las compra. En los años 40, la propuesta de mosén José era abrir las puertas a un modo distinto de estructurar la sociedad. El subtítulo, aparentemente intranscendente, descriptivo y cuasi-publicitario, "para escribir todos sin cometer una falta ortográfica" tiene más hondura de la que a golpe de vista ofrece. Los que cometen faltas ortográficas son los que no dominan el lenguaje. Si decimos "todos", allí van incluidas las capas sociales más humildes, como se ha indicado, difícilmente sabían leer, menos escribir y era una tarea casi imposible que lo hicieran como exigían los eruditos de la academia. La carátula de la obra termina con una acotación básica: "vocabulario completo, de todas las palabras dudosas contenidas en el diccionario de las Real Academia y otras muchas en uso". Esta descripción nos anticipa el método que ofrecerá el pedagogo. No importan las reglas y su enumeración sino los casos dudosos. El foco central, el centro de interés del método son las tierras movedizas de la duda cotidiana, esas palabras que confunden a cualquiera. Más que las reglas importan las palabras en sí mismas, los casos. Quizá por esa pretensión mosén José solamente utiliza la introducción para decir algo más que no sean ejemplos y muestras de la corrección ortográfica. La introducción es muy breve. Una página y seis líneas más. En ese limitado espacio de papel destaca el modelo téorico latente. Primero, el diagnóstico: cualquier persona tiene dificultades al escribir, es fácil equivocarse y no utilizar adecuadamente la ortografía. Segundo, continuando con el diagnóstico: sólo se recuerdan las reglas simples e invariables, pero de otras muchas nos guiamos por "el efecto que a nuestra vista produce su grafismo". Como el mismo don José indica, "escribe mejor quien más haya leído y tiene mejor memoria retentiva, conservando la imagen de las palabras como se retiene la imagen de una flor u otra cosa cualquiera". Tercero, consecuencia lógica, la solución a este problema de escritura pasa por "un catálogo breve de todas las palabras de dudosa escritura, pudiendo leerlas repetidamente, grabándolas así en la memoria mejor". Cuarto, como corolario a lo dicho, don José piensa en su fuero interno, por ello tiene necesidad de expresarlo, que para muchos, para la mayoría, con ese catálogo es suficiente, aunque siempre queden personas que les gustaría saber por qué de las reglas y su etimología. Una pequeña licencia subliminal de propaganda de su diccionario etimológico aragonés. Mosén José lo que quiere y le parece el reto a vencer es: "no cometer faltas de ortografía nada más". Así, de esa forma, evitar que se caiga en "el ridículo de la incorrección ortográfica". Un efecto bochornoso que a él le parece pésimo provocado cuando alguien lee los errores escritos. Para don José las herejías de los estudiantes actuales le parecerían crimenes, todavía más imperdonables que los de su tiempo... Si tuviese ante sus ojos estas obras manuscritas o mecanografiadas, sean de Universidad o Bachillerato, se asustaría. No podría evitar, "por esto un concepto desfavorable de la cultura de quien lo escribió, aunque su escrito sea un modelo en su fondo y de expresión". Paradójicamente, nuestro tiempo marcado por el Estado de Bienestar, por la conquista y extensión de los derechos sociales, entre ellos la educación básica, el cambio social conseguido ha producido una menor valoración de las reglas que don José se preocupó por cuidar y enseñar. Quizá con esto se revela una parte de las contradicciones más complejas de nuestra sociedad. Primero, la información está por todas partes, nos desborda, –sea de forma impresa o por las ondas herzianas–, pero apenas tenemos tiempo para detenernos a digerirla. Cuando una información no se asimila y se procesa ¿para qué nos sirve?. Segundo, la educación Reglada, sistematizada, obligatoria, para todos.., nunca se estudió tanto, pero ¿hemos construido una sociedad más educada, más culta? Mosén José no tuvo oportunidad de vivir estas contrariedades, pero sí que supo anticiparse a los métodos pedagógicos de su época. |
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