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Sumario
La Honor de Senegüé y la de Matidero. Ana Isabel Lapeña Paul La arquitectura popular en las distintas áreas de Serrablo. José GARCÉS ROMEO Los Escartin, de Escartin (Sobrepuerto, Huesca). José Mª de Ferrer El florecimiento de la iglesia de javierrelatre en el siglo XVIII. José Garcés Romeo Santa Orosia, motor de todo un territorio. Ricardo Mur Saura La arquitectura olvidada. Leonardo Puértolas Coli La Pastorada de Santa Orosia. 1994. Graciano Lacasta Estaún
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La arquitectura olvidada.Leonardo Puértolas Coli Los edificios singulares por su valor histórico y artístico, como catedrales, iglesias, palacios, monasterios, castillos, etc. son hitos inseparables e identificativos de los lugares donde se emplazan que, además, les dan la personalidad como estampa representativa. En España, la actividad restauradora se ha centrado, principalmente, en estas emblemáticas construcciones que son consecuencia de una arquitectura civil, religiosa o militar, legado de nuestros antepasados, que se debe conservar no solo por su condición de obras de arte, sino también como símbolos y testigos de los avatares que conforman nuestra historia y acervo cultural. Este tipo de arquitectura monumental responde a unos principios cultos y planificados, acordes con los estilos artísticos imperantes en cada época, llegada hasta nosotros de forma pura o, en muchos casos, con superposición de estilos. La arquitectura rural o popular es otra cosa. Apartada de estilos cultos, es la arquitectura de la necesidad humana, de la lucha contra el medio físico y adaptación al mismo, de las formas de vivir (de la supervivencia, del ingenio). La que nos "cuenta" con más fidelidad y sinceridad la vida de un pueblo, de sus costumbres, ritos y supersticiones, formas de trabajo, herramientas y útiles, en definitiva, su auténtica identidad cultural. Es, también, la arquitectura olvidada de los poderes públicos. Y ello a pesar de los denodados esfuerzos que vienen haciendo asociaciones y particulares para que esta arquitectura se conozca, respete y proteja, como es el caso conocido de nuestra Asociación de Amigos de Serrablo, con sus inumerables escritos, estudios y publicaciones sobre la arquitectura popular de Serrablo. Los diversos manifiestos o "cartas ínternacionales" sobre la conservación del patrimonio arquitectónico (Atenas, Venecia, Amsterdam, etc.) no han olvidado nunca el medio rural y en todas sus declaraciones han advertido sobre la necesidad de que la política de los Gobiemos, para la conservación del patrimonio, se aplique también al medio rural. La mayoría de los paises europeos dedican tanta atención a la conservación del patrimonio rural como al urbano y monumental, iniciándose esta política en los años 60. En España, la rehabilitación, en general, toma carta de naturaleza en los años 80, en especial a partir de la promulgación de la Ley del Patrimonio Histórico Artístico de 1985, a partir de la cual se ha ido incrementando las declaraciones de monumentos, así como legislando, por el Estado y por las Autonomías diversas disposiciones en materia de ayuda a la rehabilitación privada. Asi mismo, la integración en la Unidad Europea va a suponer una importante inyección para la recuperación de la arquitectura rural, en base a diversos programas de actuación en este medio. Pero no todo estriba en lo económico. Es preciso llevar a cabo, con urgencia, una labor institucional de información y concienciación sobre el conocimiento de la arquitectura tradicional, dirigida no solo a la sociedad urbana y rural sino también a todos los que, de una u otra manera, intervienen en el proceso restaurador y rehabilitador. En esta labor, es fundamental que las normas urbanísticas de cada municipio recojan con claridad las ordenanzas de protección que deben aplicarse en las zonas rurales y que los Ayuntamientos velen, también, por la protección y conservación del patrimonio rural edificado, en especial cuando éste responde a una arquitectura popular, definitoria de una cultura tradicional. Lo cierto es que, si por todos los implicados se toma conciencia clara de cómo hay que hacer las cosas, todavía estaremos a tiempo de salvaguardar muchos pueblos de las modas pseudourbanas que siguen inventando formas, haciendo mal uso de los nuevos materiales y prostituyendo lo tradicional con remedios de mal gusto. Bueno sería que, dentro de un marco organizado, que parece vislumbrase, se llevasen a cabo las máximas actuaciones posibles para recuperar este patrimonio y pudiéramos hablar, en adelante, de una arquitectura recordada/recuperada y no olvidada. |
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