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Sumario
La Honor de Senegüé y la de Matidero. Ana Isabel Lapeña Paul La arquitectura popular en las distintas áreas de Serrablo. José Garcés Romeo Los Escartin, de Escartin (Sobrepuerto, Huesca). José Mª de Ferrer El florecimiento de la iglesia de javierrelatre en el siglo XVIII. José Garcés Romeo Santa Orosia, motor de todo un territorio. Ricardo Mur Saura Leonardo Puértolas Coli La Pastorada de Santa Orosia. 1994. Graciano Lacasta Estaún Sobre los orígenes del arte serrablés. Adolfo Castán Sarasa El culto a Santa Orosia en el norte de Italia. Enrique Satué Oliván
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El culto a Santa Orosia en el norte de Italia.Enrique Satué Oliván ORAZIONE A SANTA EUROSIA, V. e M. Me hallaba realizando la tesis de licenciatura en 1983 sobre las romerías de Santa Orosia cuando María Luisa Cajal, del CIT de Jaca, me remitió la carta de un devoto italiano. Era de Bellombra (Rovigo), no lejos de Venecia, y comentaba que a pesar de estar muy extendido el culto a Santa Orosia en el norte de Italia, poseía pocos datos sobre la vida y martirio, por lo que pedía información. Poco tiempo después llegó a mi conocimiento el que una parroquia de la provincia de Mantova, o Mantua, había organizado un viaje a Jaca para rendir culto a Santa Orosia. Finalmente mi asombro llegó al límite cuando Elena Prandi, estudiante de letras de la Universidad de Bologna, me escribía pidiéndome datos sobre Santa Orosia en España. Quería hacer una tesis de licenciatura bajo el siguiente título: "I PERCOSI Dl UNA DEVOZIONALITA': SANT'EUROSIA TRA MEMORIE UFFICIALI E RELIGIOSITA' POPULARE". Ya había adquirido en un viaje a Jaca el libro que sobre el tema me había publicado la DGA por lo que le remití el de "Religiosidad popular y romerías en el Pirineo", que acababa de salir a la luz. No volví a saber nada de Elena hasta que en este año 1994, convencido de que ya habría hecho el trabajo, me dirigí a ella, quien amablemente me lo remitió. También en este tiempo se ha producido algún otro hecho curioso sobre el particular: un becario checo en la Universidad de Zaragoza se dirigió a "Amigos de Serrablo" para indagar sobre las conexiones de su tierra –Bohemia– con Santa Orosia. Perdido el contacto, estoy tratando de recobrarlo. Al mismo tiempo, el señor Juan Claver me informa de la presencia en una pequeña y antigua iglesia de Praga de la tumba de Borivorio y Ludimila, según la tradición jacetana padres de Santa Orosia. En la introducción a "Las romerías de Santa Orosia" (p. 13 y ss.) ya se indicaba que el libro suponía una necesaria labor de síntesis, de recuperación y de investigación de
fuentes hasta la fecha no trabajadas, pero que sin embargo el tema no quedaba cerrado, indicándose las principales lagunas
pendientes:
Me llena de satisfacción el saber que el escolapio de Jaca Ricardo Mur esté trabajando sobre aspectos del culto a la santa en el ámbito del Campo de Jaca. Pienso que no es lo último que se escribirá; curiosamente este fenómeno religioso, siglo tras siglo, no sólo ha movilizado y estructurado a los montañeses y montañesas, sino que ha impulsado constantemente a escribir sobre él desde distintos puntos de vista. Sólo basta con ver la bibliografía que recojo en "Las romerías..." y analizar lo dicho en este artículo para comprenderlo. Evidentemente, la fuerza colosal del fenómeno tiene muchas lecturas... Por otro lado, la recuperación de la desaparecida pastorada de Yebra en honor a la santa genera, de forma ya imparable, cada 25 de junio, y desde hace cuatro años, una inapreciable literatura oral y escrita (se viene publicando en la revista "Serrablo"). Volviendo al tema que nos ocupa –el culto en el norte de Italia– ya se sabía por el mejor hagiógrafo de la santa, Alavés y la Sala, de su existencia, incluído su perfil y localización: la protección de las cosechas ante las tempestades y en el istmo italiano. Elena Prandi coincide en grandes rasgos con la hipótesis de que dicho culto fue llevado por militares o eclesiásticos vinculados a Jaca integrados en las tropas imperiales españolas. (En 1559 el tratado de Cateau-Cambrésis abriría la influencia hispana en el norte de Italia hasta 1644). Santa Orosia llegó a estas tierras con el nombre arcaico de "Eurosia", tal como aparece en algunos documentos del Alto Aragón, y bajo esa forma quedaría fosilizado hasta nuestros días. El arraigo del culto a la santa fue tan intenso, y la importancia de las personas que lo impulsaron tal, que en un cuadro de la parroquial de la Inmaculada Concepción de Suzzara, anterior al 1654, aparece el papa Pío V implorando a la Virgen y al niño con el fondo de la batalla de Lepanto (1571) mientras que Santa Orosia dirige entre un cielo tenebroso a los elementos atmosféricos. Evidentemente, mucha debió de ser la importancia de las personas que propagaron en Italia el culto a la Santa, pues lo vemos funcionar como superestructura ideológica en las campañas imperiales del Mediterráneo (¡Curiosa paradoja para una santa alimentada en las oscuras aldeuchas del Pirineo y sacrificada por la morisma!). Aunque el estudio de Elena Prandi se ciñe a la provincia de Mantua (ver mapa), por Alavés se sabe que a finales del s. XVII había culto también en Como, Rovigo y Parma. Desde Alavés a nuestros días los devotos "italianos" y la literatura religiosa de la zona han tenido siempre presente la vinculación de Santa Orosia a Aragón y su especialización en la concesión de agua y protección ante calamidades para las cosechas. De algún modo ha existido siempre en sus montes un deseo de mirar hacia el Pirineo para saber algo más de su vida y martirio asi como de intentar materializar el culto con la obtención de reliquias. Lógicamente esto último no lo lograron, pues sabemos de las negativas hitóricas de los jacetanos ante otras demandas, incluso reales. Por otro lado, el propio Alavés debió de saber del culto en Lombardia en base a las inquietudes hagiográficas que los transalpinos ya debían de plantear a finales del s. XVII al núcleo matriz de Jaca (La producción hagiográfica en Italia ha sido escasa). Y es que el culto a Santa Orosia ha sido siempre un culto cargado de misterios. Lo ha sido para los campesinos lombardos, que veían a su santa martirizada por los moros en las lejanas montañas del Pirineo, y lo ha sido para los habitantes de éste, que escuchaban desde niños aquello tan desconcertante que comenzaba así: "De Bohemia era Orosia, y de Egipto natural..". En el norte de Italia la especialización de Santa Orosia era más sucinta que en nuestras montañas, pues no comprendía la curación de gentes enfermas psíquicas o endemoniadas. Elena Prandi recoge en su trabajo las siguientes poblaciones de la provincia de Mantua donde existen cuadros o tallas de madera de Santa Orosia en sus templos: Asola, Birbesi, Borgoforte, Brusatasso, Casale, Gabiana, Gazzoldo, Levata, Libiola, Montanara, Pellaloco, Merole, Pietole, Portiolo, Stradella, Suzzara y Tabellano; toda una prolífica germinación de la breve semilla del Viejo Aragón. Así como la hagiografía de Santa Orosia en Italia, recreada sobre los datos procedentes del Alto Aragón, recoge las mismas pautas que ésta princesa de Bohemia que iba a esposar con "rey" aragones y que fué martirizada por los moros, del mismo modo, la iconografía es similar: corona de reina y palma de martirio, o fijación en el momento de la muerte, con el "duce" moro contorsionado a punto de cercenarle la cabeza o las extremidades. La mayor parte de las obras son del s. XVIII y llama la atención, y aquí está la aportación italiana, su tremendo realismo, con los miembros cercenados por el suelo. Aunque la fiesta de Santa Orosia se celebra el 25 de junio, existen comunidades agrícolas en que ésta se efectúa en los meses de mayo o agosto en relación a su carácter protector para con las cosechas. Existen poblaciones como la de Brusatasso donde la fiesta de Santa Orosia se celebra todavía en el mes de agosto con procesión y también llama la atención que en algunos carros agrícolas del s. XIX se esculpiera el martirio de la santa en bajo relieve. Como ha ocurrido en España, en Italia, al estar el culto a Santa Orosia ligado al mundo rural, este ha decrecido o variado según las influencias culturales y tecnológicas del sistema industrial. Finalizo el artículo agradeciendo a Elena Prandi el envío de sus tesis y con el atrevimiento de hacer una propuesta a la Hermandad de Santa Orosia de Jaca: la organización de un viaje cultural-religioso-turístico (cada participante debería de ordenar esta trilogía que aquí indico alfabéticamente) por el norte de Italia, pasando por Austria hacia Praga. Seguro que no faltaban participantes y organizadores. |
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