Revista SERRABLO Edición Nº 91 Marzo 1994 - El Alto Aragón y el Camino de Santiago.

Sumario

Editorial.

En memoria de Don Salvador López Arruebo.

José Garcés Romeo

La Honor de Senegüé y la de Matidero.

Ana Isabel Lapeña Paul

Castillos del Alto Gallego.

José María Estables Elduque

La arquitectura popular en las distintas áreas de Serrablo.

José Garcés Romeo
Julio Gavín Moya
Enrique Satué Oliván

Santa Orosia, motor de todo un territorio.

Ricardo Mur Saura

El Alto Aragón y el Camino de Santiago.

Manuel P. Benito Moliner

Julio Gavín y la Medalla al Mérito Civil.

José Garcés Romeo

Noticias del Museo de Artes Populares de Serrablo.

Memoria Anual 93.

Estado de Cuentas Asociacion "Amigos de Serrablo".

Noticias.


Amigos de Serrablo
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El Alto Aragón y el Camino de Santiago.

Manuel P. Benito Moliner

La presencia aragonesa en el Camino de Santiago, había sido en estos últimos años meramente testimonial. Ahora se han empezado a divulgar algunas investigaciones que empiezan a poner en su sitio la importancia de Aragón en el Camino y viceversa.

Mitos como el del Santo Grial, San Urbez, Santa Elena o Santa Orosia. Advocaciones como la propia del Apóstol, otras francesas: San Aventín, San Marcial y San Mamés; otras de tradición gallega: Santa Marina o Santa Eufemia. Monasterios: Santa Cristina de Somport. San Pedro de Rava (Ayerbe de Broto) y Siresa, San Adrián de Sasau, San Urbez de la Garganta, San Jacobo de Ruesta, San Juan de la Peña y de Maltray (Ruesta)...

Movimientos artísticos como el románico jaqués. La cristianizacion de las tierras altas. Rutas. Hospitales. Leyendas. Topónimos. Todo esto es fruto de la influencia del Camino en el norte de Aragón, mereciendo algo más que esas dos páginas, que, hasta la fecha. los libros, manuales y guías jacobeas, le vienen dedicando.

En este artículo vamos a tratar de esbozar las dos rutas más importantes: la ancestral y la oficial: y también los caminos accesorios o subsidiarios que concluían en ellos. Para ello hay que conculcar dos conceptos previos, el primero que a Aragón no sólo se accedió por el Camino oficial de Somport. Este paso fue el más importante durante la Baja Edad Media, pero antes, durante y después, existieron otros. En segundo lugar, las carreteras actuales no son los viejos caminos ensanchados y asfaltados. A veces coinciden, sobre todo en los altos valles donde los caminos fueron y van junto al río por desfiladeros, la orografía nunca dió otras opciones. Visto esto vayamos con el Camino:

1.- El viejo camino Huesca-Lérida y su continuación por el también romano Barcelona-Pamplona.

De Lérida salía la vieja y conocida ruta que desde Tarragona llegaba a estas tierras. Pasaba por Monzón y su santuario de la Virgen de la Alegría, Somontano de Barbastro, inmediaciones de Berbegal, Pertusa, hospital y puente de Pueyo de Fañanás, ermita de Salas y Huesca.

De Huesca partía un ramal que por Chimillas se unía al camino de Barcelona a Pamplona. Quedan los numerales de Sexto (Esquedas) y Octura (Castillo de Otura). Por cerca de Alerre, Lupiñén, Ortilla y Montmesa, se adentraba en Las Cinco Villas pasando por Erla, términos de Luna y Ejea, Biota, términos de Uncastíllo y Sádaba, Layana, Castíliscar, Sos y Sangüesa, destino en todas las rutas jacobeas del norte de Aragón. Esta es una ruta profusamente romanizada donde encontramos abundantes testimonios jacobeos.

2.- El camino ancestral.

Lo llamamos así para constatar que existía como ruta religiosa antes de la invención de la tumba de Santiago.

Camino Ancestral.

Parte de Benasque, a donde llegaba desde el monasterio francés de San Bertrand de Comminges. Tuvo tres accesos que se utilizaron paulatinamente: el Port Vello puerto viejo, La Glera y el puerto de Benasque. Desciende hacia Eriste, dejando Anciles a la izquierda del Esera, pasa por Guayente y tras dejar Sahún, remonta el puerto de igual nombre hasta adentrarse en Sobrarbe. Aquí desciende por la ermita de San Mamés, pasa por entre los pueblos de la Bal de Xistau, saliendo a Salinas. Recorre el caserío de San Marcial, El Paso de las Devotas, Lafortunada, Badín y asciende a Tella, dejando caseríos de nombre evocador: Arinzué, Lamiana y Estaronillo. Cruza el río Yaga y visita Bestué, pasa penosamente las moles calcáreas de las Sestrales para dejarnos en el valle de Vió, en el Molino de Aso. De los términos de Sercué pasa a Nerín y de allí a Ceresuela para entrar en La Solana. Baja la ladera por entre advocaciones y leyendas jacobeas, para entrar en la Ribera del Ara, por San Mamés de Asín de Broto. Antes de remontar la otra ladera de la cuenca del Ara, se le incorpora el camino de Bujaruelo que descendía por el valle de Broto. El camino subía a Sobrepuerto por el monasterio de San Pedro de Rava, Bergua y Basarán. Entre este pueblo y Javierre del Obispo quedó el monasterio de San Urbez. Hay que señalar que por esta ruta se trasladó hasta San Juan de la Peña, el cuerpo de San Indalecio, hoy en la Catedral de Jaca.

Llegamos así a Oturia "oro en lo alto". Aquí se guardó el Grial traído, según la leyenda, por San Acisclo en un cortejo en el que también figuraba Santa Orosia. Ambos murieron a manos del mal, del "Hijo del Lobo" o Aben Lupo. Santa Orosia es un mito osiríaco, presente en las culturas clásicas mediterráneas (Osiris, Tammuz, Adonis y Attis), que se pergeñó en santa en época medieval. Igual ocurrió con San Urbez, obsérvese como en estos mitos siempre está presente la raíz OR, de oro, perfección. Este santo es un camino: BEZ (en vascón) de perfección (OR) y une Burdeos con Aragón y Galicia a través de la mítica Carretera del Estaño o ruta de La Tenazere.

De Oturia pasamos a Isún, Sardas y Sabiñánigo. Aquí. antes de partir para Jaca se une el camino del Valle de Tena, que venía desde El Portalé, pasando a Tierra de Biescas por el desfiladero de Santa Elena. Esta santa es otro mito relacionado con Las Parcas o Moiras que tejían la vida a la entrada de las cuevas. De Sabiñánigo por la Val Estrecha, la Val Ancha, San Jacobo de Orante, Navasa, Ulle y Barós, nos aproximamos a Jaca.

3.- El Camino Oficial.

Baja desde Somport, donde estuvo el importante cenobio de Santa Cristina, hasta Jaca por Canfranc, Villanúa, Aruej y Castiello. De Jaca sale por el puente de San Miguel hacia Banaguás, Abay y Somanés. Aquí queda un curioso Monte Canet, evocación del Can Menor, y un despoblado a sus pies llamado de San Chaime. Por el otro lado del río Aragón se podia ir de Jaca a San Juan de la Peña, por Atarés y Santa Cruz de la Serós. De Santa Cilia se llegaba a Astorito, final de etapa según una guía medieval de peregrinos. Astorito es hoy Puente la Reina, topónimo prestado por Navarra. En las inmediaciones se reunían los caminos de los Valles de Ansó, Echo y Aragüés. También caminos que iban y venían a Jaca, Huesca y Pamplona, como ahora.

De Puente la Reina salían dos rutas, las dos a Sangüesa. Una iba por la margen derecha del río Aragón: Berdún, Aso Veral, Miramont, Sigüés, Escó y Tiermas. La otra por la izquierda: Arrés, Martes, Mianos, Artieda, Ruesta y Undués de Lerda.

En la ruta aparecen con insistencia alusiones a las estrellas, acompañadas muchas veces por un dolmen: Dolmen de Estós, Dolmen de Tella, dólmenes de Lizara (en vascón, estrella), Paco de Tella (llegando a Oturia), y los citados Monte Canet, Astorito, Estaronillo, etcétera.

La referencia al oro como símbolo de perfección y búsqueda a través de caminos jalonados de eremitorios, es constante: Urbez, Oturia, Orosia, Oroel, Orante.

La leyenda del Santo Grial se desarrolla íntegramente en rutas jacobeas altoaragonesas: San Lorenzo lo trae de Roma a Loreto, de allí San Acisclo lo lleva a Oturia (Yebra), huyendo del moro. Pasa a Siresa, luego a San Adrián de Sasau, Jaca y San Juan de la Peña. Hasta que el capricho del rey lo trasladará definitivamente a Valencia.

En todas estas rutas encontramos ermitas al Apóstol, muchas olvidadas, y diversas creencias y leyendas traídas por peregrinos, que han dado lugar a fiestas (San Marcial en Benasque), a advocaciones, a varios topónimos, etcétera.

Recapitulando, hemos de decir que el Camino de Santiago en Aragón se está descubriendo en la actualidad, habiendo permanecido en el más completo olvido. Sin embargo, la huella es tan antigua e importante, que aún es posible reconstruir sus senderos. Y más ahora que la gente vuelve a recuperar el gusto por lo auténtico.

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Actualización: Domingo, 3/6/2001
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