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Sumario
Manuel Baquero Briz José María Satué Sanromán José María Satué Sanromán La arquitectura popular en las distintas áreas de Serrablo. José Garcés Romeo Los Prioratos del Gállego y el de Matidero. Ana Isabel Lapeña Paul Nuestro oso en el recuerdo (VI). Enrique Satué Oliván El florecimiento de la iglesia de Javierrelatre en el siglo XVIII. Jose Garcés Romeo
Estado de cuentas Asociación "Amigos de Serrablo".
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El florecimiento de la iglesia de Javierrelatre en el siglo XVIII.Jose Garcés Romeo El pueblo de Javierrelatre está situado en el extremo suroccidental de la comarca de Serrablo, en la margen derecha del río Gállego. Es el núcleo más habitado de todo el municipio de Caldearenas, aunque escasamente llegue al centenar de habitantes. Se accede a este lugar por una carretera local bien asfaltada que arranca de la nacional 330 a la altura de Hostal de Ipiés, pasando por Latrás, Latre y Caldearenas. Lo que más destaca del pueblo es su iglesia parroquial, encaramada en un tozal que la hace bien visible desde cualquier punto. Esta iglesia, primitivamente, fue románica (siglo XII), aunque de su primera fábrica sólo se conserve su extraordinario ábside y parte de los muros laterales. Tras sufrir un incendio, la iglesia se remodela y amplía en la primera mitad del siglo XVIII quedando el antiguo ábside como coro y situando el altar mayor en el extremo opuesto; asimismo, se abre un amplio crucero levantándose un cimborrio. Pero no solo son estas obras las que se realizan, sino que hay una serie de actuaciones durante todo el siglo XVIII que denotan un auge económico del pueblo que se va a traducir, entre otras cosas, en un gran florecimiento de su iglesia. Es a esto a lo que nos queremos referir en estas líneas y que va a ser objeto de dos artículos; el primero sobre el arte mueble y los arreglos que se llevan a cabo y un segundo artículo sobre las propiedades de la Iglesia y otros aspectos diversos.
Todos los datos han sido extraídos del Archivo parroquial, que en su momento fue consultado gracias a la amabilidad de su párroco Don Jesús Puyal. Como se ha señalado, la iglesia de Javierrelatre sufre una gran transformación en la primera mitad del siglo XVIII, tanto en su fábrica como en su arte mueble. Y entre los cambios hay que señalar el de su retablo del Altar mayor, que también cambia de titular. En efecto, hasta entonces esta iglesia estaba dedicada "desde sus principios e intitulada del Salbador", pero al hacer un nuevo retablo será la Adoración de los Reyes la nueva invocación. El rector de Javierrelatre, natural del mismo pueblo y que lo fue entre 1713 y 1762, señala al respecto lo siguiente: "En el retablo antiquíssimo ocupaba el mejor lugar la Ymagen de Nº Sr. Jesucristo bajo la imbocación del Salbador. Y abiendose echo el retablo nuebo por los años 16... (sic) en lugar de la Ymagen del Salbador se puso en el mejor lugar la Ymagen y quadro de la Adoración de los Reyes que se dice de voz común fue pintado en Zaragoza por unas pintoras de fama llamadas las Quintanas, a quienes aun las alcanzé yo a conocer en dicha ciudad por los años de 1713 y 1714" De este pequeño párrafo cabe deducir que se perdería un retablo anterior, ya fuera renacentista o gótico (antiquísimo dice el rector) y que el nuevo, que por cierto se conserva en buen estado en la actualidad, se debió realizar muy al final del siglo XVII o nada más comenzar el XVIII. Desde luego, el lienzo central con el tema de la Adoración de los Reyes es de muy buena factura y no exento de calidad, y al que no le sobraría la mirada experta de algún especialista. Nosotros, por el momento, lo único que hemos podido constatar es la existencia en Zaragoza de una pintora barroca llamada Clara Quintana que muere en 1726 (¿tal vez una de las hermanas?). En 1724 se realiza la hermosa portada barroca siendo rector el mismo Don Francisco Palacio, como así se recoge en la puerta toda ella claveteada y obra de un gran herrero. Probablemente es entonces cuando se abre también una pequeña lonja y se arregla la sacristía que "era muy húmeda por filtrarse el agua...". Se hace referencia en un párrafo al "camino que vaja de Palacio"; hoy se conserva el topónimo "Trascastiello" situado detrás de la iglesia, por lo que es segura la existencia en ese promontorio de alguna construcción que no ha llegado hasta nuestros días. En 1734 se pinta la Iglesia. Se le encarga a un tal Joseph Lacruz de Jaca, ocasionando los siguientes gastos:
En 1751 se hacen las campanas, señalando también Don Francisco Palacio las cuentas al respecto:
Continuamente se hacen arreglos en la Iglesia, ya sean tejados, suelos, etc. Así, en 1756 se decide poner suelo al Granero de la iglesia (donde se recogían los diezmos y primicias) para lo que se compran 1.100 ladrillos a precio de 40 reales el millar, lo que supone un gasto de 4 libras y 8 dineros. En Septiembre de ese mismo año se pagan 10 sueldos a tres jornaleros "por apañar el tejado de la media naranja y de la Iglesia del estrago izo un uracan de una tronada". En 1768 se hacen unas gradas para el altar mayor; las realiza un escultor de Bolea por 5 libras y 4 sueldos, y las dora un dorador de Ayerbe por 6 libras. El mismo año un cantero de Botaya hace la pila de agua bendita por 30 libras. Además se encarga la realización de un crucifijo para el altar mayor que cuesta lo siguiente:
El mismo año de 1768 se hace un contrato sobre una custodia de plata entre el rector Don Bernardo López y Joseph Cerrada, artífice platero de la ciudad de Huesca; debía estar terminada, y lo estuvo, para el Corpus de 1769. El 23 de Agosto de 1769 se hace otro contrato para el monumento y cuadro de San Antonio Abad. "Se pintará la cruz, a sus lados dos puertas con judíos, las figuras de Fe y Esperanza, en pilastras cuatro profetas de cuerpo entero y en las dos últimas María Santísima y San Juan, en el foso el Padre Eterno en gloria. Un cuadro grande al óleo con San Antonio Abad. Todo costará 80 libras jaquesas. Ha de estar acabado a mitad de Cuaresma del año 1770". El autor fue un tal Braulio González, de Huesca. En 1770 se hace un cuadro para la pila bautismal con su marco y el lienzo morado para el Altar del Santo Cristo por 23 libras, 3 sueldos y 12 dineros. En 1774 se doran dos retablos con los siguientes gastos:
En 1780 se paga a Francisco Pérez, platero de Jaca, "por componer la cruz, añadir piezas de plata, adornarla y limpiarla, como consta por la cuenta que presentó... 4 libras, 5 sueldos y 4 dineros". Entre 1782 y 1787 se refunden otra vez las campanas; de entre las cuatro (existentes en la actualidad) una señala su autor: "Juan Fauna me fecit". En 1788 se blanquea la Iglesia y se componen las pinturas que actualmente se conservan en la techumbre de la misma (angelotes, etc.). Asimismo se ponen vidrieras. Aparte de todo lo mencionado expresamente, hay que hacer constar que continuamente se hacen reparaciones en el reloj de la torre, campanas, tejados, etc., etc. Sin duda, la centuria decimooctava fue ciertamente próspera para esta iglesia de Javierrelatre que se prolongará en buena medida hasta el primer tercio del silgo XIX en que todavía se encargan algunos trabajos a escultores y doradores, a pesar de que en 1820 el rector Don José Lastiesas se lamenta de que la fábrica de la iglesia no estaba todo lo bien que debería estar. |
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