Revista SERRABLO Edición Nº 114 diciembre 1999 - Mil años de historia de los valles de Serrablo y Fanlo (958-1958)

Sumario

Editorial
José Garcés Romeo

Vocabulario de Sobrepuerto
José María Satué Sanromán

Mil años de historia de los valles de Serrablo y Fanlo (958-1958)
José María Establés Elduque

La iglesia de Basarán
José María Satué Sanromán

Los puentes del Gállego (Serrablo)
Adolfo Castán Sarasa

Un fragmento del Museo de Dibujo «Castillo de Larrés»
Ana Puyol Loscertales

Religiosidad popular en el Serrablo tradicional
Enrique Satué Oliván

Tejido tradicional en el Alto Aragón
Mamen Banet Risco y Jesús García Maynar

Inauguración del archivo-biblioteca del Museo de Larrés

Iluminación de la iglesia de San Pedro de Lárrede

Noticias


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Mil años de historia de los valles de Serrablo y Fanlo (958-1958)

José María Establés Elduque
Continuación

ROMERÍAS Y COFRADÍAS

Desde sus mismos orígenes, el ser humano ha intentado buscar explicaciones a los cambios bruscos del medio natural, incluidos aquellos que a primera vista parecen pertenecer a la esfera del caos. Las diversas culturas primitivas ofrecen todavía un abanico de rituales, cuyo trasfondo es conseguir el pacto -mediante la invocación colectiva dirigida; y la ofrenda- con las colosales fuerzas de la naturaleza, a fin de aplacarlas, y lograr de este modo un mínimo grado de entendimiento con ellas -protección-. El punto de contacto con estas fuerzas no se realiza en un lugar cualquiera, sino en uno muy concreto. El ingeniero alemán Ernst Hartmann, demostró en los años cuarenta la existencia de la cuadrícula que lleva su nombre, en la que se distinguen zonas de alta y nudos de baja energía. El número de unidades Hartmann que normalmente se encuentra en las zonas denominadas normales, es de 6.500; en cambio en los nudos desciende a 2.500. Los puntos máximos, sin embargo, se localizan en los grandes santuarios precristianos. ¿Pero qué significa todo esto, a la hora de aplicarlo al tema que se está tratando?. El hombre primitivo se acercaba al pacto con la naturaleza con humildad; y junto al ritual figuraba algo igualmente importante: la experiencia. Los conceptos teológicos derivados del artificio mental -muy relacionados con la forma de comportamiento de las personas con grandes problemas afectivos - carecían completamente de valor. La Física y la Biofísica, que muy poco tienen que ver con esas nocioncillas que se estudian en las facultades de medicina, se ha encargado de demostrar que los centros energéticos, que corresponden con los plexos, determinan con su actividad electromagnética el correcto funcionamiento de los órganos; glándulas de secreción interna, y cerebro. Su activación, o corrección, se incrementa precisamente en los lugares de alta energía (Como diría Newton en estos tiempos: "Esas fuerzas generales de atracción y de repulsión, y las modulaciones telúricas, afectan a todas y cada una de las moléculas que hay en el planeta; y no solo a las mareas y situaciones orbitales "). EI hombre primitivo evolucionado -se podría decir formado en la experimentación- sabe que en el lugar se manifiestan las fuerzas porque allí no se enturbia el vino; y sobre todo porque físicamente se siente mejor. Estamos en definitiva ante una experiencia empírica-conviene recordar al llegar a este punto, recordando de nuevo a Fernández Alba, que no existe contraposición entre el pensamiento "mágico-simbólico", y el "lógico-empírico"-, hermanada a la ciencia gracias a físicos de renombre en la Historia de la Ciencia; con Maxwell y Poynting, ante la cual palidecen las funestas elucubraciones de muchos Expertos, que han aprendido "siensia" siguiendo el mismo método que utilizaban algunos curas para aprender latín es decir, leyendo el Breviario en castellano.

Las medidas aportadas por el Biómetro de Bovis para los viejos lugares de culto, como Santa Orosia y Santa Elena son altos, muy próximas a las 17.500 unidades de Stonehenge, en Gran Bretaña, o las 18.000 del mayo centro del Mundo Occidental: Santiago de Compostela.

Una vez que la Sociedad y la Ciencia están en periodo de autocrítica en Este País alejándose de las posturas oficialistas derivadas del culto a las posiciones extremas, monócromas, inducidas por el pensamiento dualista judeocristiano, parecía necesario, y hasta recomendable, exponer lo que antecede, a fin de que aquellas personas que consulten libros sobre estas cosas, sepan que eso ya no es un compartimento estanco, y la llamada Ciencia, otro distinto.

En las romerías se distinguen dos grupos humanos, opuestos y complemetarios, de acuerdo con el Lenguaje de Claves: la Cofradía -embrión minoritario; grupo específico director y originario, las más de las veces con referencia de clase y posición-y la Colectividad -que arropa al anterior; y que es dirigida por el mismo-. Como muy bien señala Enrique Satué en sus obras sobre Romerías -Las romerías a Santa Orosia; y Religiosidad popular y romerías en el Pirineo; ambas son imprescindibles para el conocimiento del tema-, existe una confusión de matiz semántico, a nivel popular, entre romería y cofradía; y de ahí que a algunas romerías se les denomine cofradías de...

El origen de las concentraciones en los lugares, se pierde en la oscuridad de los tiempos. Las Cofradías se remontan a la Edad Media -La de San Juan Bautista de Banaguás se fundó en 1334-, aunque su estructuración y reglamentación se produjo en los siglos XVI y XVII.

En el entorno de los dos Valles que constituyen la meta de este trabajo, existen dos Macrosantuarios de gran importancia para la zona -Santa Orosia, y San Úrbez de Nocito-, y un buen número de Ermitas, a las que se realizaban Romerías Locales.

A la Romería de Santa Orosia acudían los Pueblos de la orilla izquierda del Gállego, desde la Tierra de Biescas, hasta el Valle de Serrablo, el 25 de Junio, que coincide con la Festividad de la Santa. La de San Úrbez se realizaba de forma escalonada: los de los Pueblos de la parte occidental de Serrablo, y la Antigua Val de Fanlo, la realizaban el primer Miércoles después de Pascua de Resurrección; y los de la cabecera del valle, el Domingo de la Trinidad; excepto Matidero y su entorno -antigua "Honor"-, que la posponían al 12 de Junio.

Más locales, pero igualmente bulliciosas, resultaban las Romerías secundarias a las ermitas de culto local.

Siguiendo el año natural, la primera Microrromería que tenía lugar era la de Santa Bárbara de Grasa, -el primer Lunes después de Navidad-, a la que acudían cofrades de varios Pueblos del entorno (Grasa; Gésera; Belarra; Lasaosa etc.). A finales del Invierno, y en la Primavera se realizaban varias, alternándose con las de Santa Orosia: las de San José de Larrué, el 19 de Marzo, y el primer Sábado de Mayo; la de Ntra. Sra. de Pérula, en Ameto, el Lunes de Pascua de Resurrección; la de Ntra. Sra. de Urbán, en Gillué, el 1 de Mayo; y la de Ntra. Sra. de los Palacios, en Matidero, el 25 de Marzo, y el 12 de Junio. El ciclo de Verano comenzaba con la de San Juan de Abenilla, y continuaba con las de la tercera de San José de Larrué, el 2 de Julio; Santiago de Secorún; la tercera a Ntra. Sra. de los Palacios, de Matidero, y la segunda de Urbán, en la Virgen de Agosto; la cuarta de Larrué -Degollación de San Juan Bautista-, 29 de Agosto; y la cuarta de los Palacios, coincidiendo con la Fiesta Mayor de Matidero, el 8 de Septiembre. En Otoño destacan las de Ntra. Sra. de Frágen, en FabIo, el día siguiente a la Virgen del Pilar; y la quinta de Larrué, el 19 de Noviembre. Termina el Año Romero con la de San Úrbez de Cerésola, el 15 de Diciembre. Los de Ipiés acudían anualmente, junto con los de Lasieso, Lerés de Fanlo, Lanave, y Layés, a la Ermita de Ntra. Sra. del Solano, el Lunes de la Santísima Trinidad (Todos estos datos pertenecen a los mencionados trabajos de Enrique Satué, y a las anotaciones del autor, recogidas en las distintas localidades, entre.1979 y 1995).

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Actualización: 09/01/2000
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