|
Sumario

José Garcés Romeo

José María Satué Sanromán

Manuel Benito Moliner

Mª. Carmen Lacarra Ducay

Federico Díez Arranz

Domingo J. Buesa Conde

José María Establés Elduque

Julio Gavín Moya

Guillermo Gómez

Nicolás Latorre

José María Satué Sanroman

Ricardo Mur Saura

Enrique Satué Oliván

|
|
El lino
Julio Gavín Moya
El lino, al igual que el cáñamo, fue una fibra importante en el Serrablo, para la confección de diversas prendas de uso cotidiano en la vida de las gentes de nuestros pueblos; su elaboración, desde la recogida de la fibra hasta su posterior transformación en tejido, es muy parecida a la del cáñamo.
Al llegar al mes de Septiembre y cuando empezaba a amarillear la planta, era el momento de arrancar una a una las plantas, formando "manojos", seguidamente se les quitaba el grano que había de servir de simiente para el nuevo año; esta operación se realizaba golpeando los manojos con un pequeño mazo o palo; realizado este trabajo, los manojos se sumergían en agua para que fermentara la planta y así poder separar las fibras más fácilmente; esta operación duraba unos 15 días; una vez sacado de la balsa se dejaba secar durante unos 10 días, seco el LINO se "MALLABAN" los manojos con un pequeño mazo de madera de unos 8 cm. de diámetro y 30 de longitud, para que solamente quedara la fibra, seguidamente se hacían las "ENCHARRIADAS", manojos de 8 ó 10 plantas que se pasaban por la "ESFORACHA" utensilio éste distinto al usado para el cáñamo y que generalmente era labor realizada por las mujeres; terminada esta operación, los manojos de lino se pasaban por el "RESTILLO" para peinarlos, para terminar con el "ESPADADO" para lo cual se utilizaba una silla golpeando los manojos con una "ESPADETA" para quitar los residuos de la planta que quedaron de anteriores operaciones, finalizada esta operación el LINO estaba listo para ser hilado, para lo cual se usaban la "RUECA" y el "FUSO", al igual que en el cáñamo, en el hilado del LINO era necesario humedecerse continuamente las yemas de los dedos pulgar e índice de la mano derecha con saliva a fin de poder "retorcer" y apretar bien las hebras y formar el hilo antes de hacer girar el "FUSO", para lo cual, las mujeres, para hacer más saliva, se ponían en la boca una "cerolda" seca.
Realizado el hilado se hacían las "madejas" en el "DEMORÉ" y al igual que en el cáñamo, para blanquear más el LINO, se ponían las madejas en un capazo o roscadero previamente cubierto su interior con una sábana, cubriéndolo con otra sábana y sobre ésta se ponía CENIZA, vertiendo sobre ella agua caliente para formar lejía que blanquearía el LINO, esta operación duraba bastante tiempo, tras la cual se sacaban las madejas y se aclaraban en agua corriente y se dejaban secar, por último, las madejas se colocaban en la "DEVANADERA" para hacer los ovillos, con lo cual finalizaba un largo proceso para obtener el hilo ya en condiciones para llevarlo al tejedor y confeccionar TOALLAS, CAMISAS, SÁBANAS, MANTELES, CAMISONES, etc.
|