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Sumario Editorial Vocabulario de Sobrepuerto Sabiñánigo. Serrablo. 1931-1938. Comportamiento político, conflictividad social Un día de boda en Casbas Por el viejo Serrablo(I) Los Rodrigo, Señores de los lugares de Bescós y Villacampa Las mujeres de Acción Católica de Sabiñánigo Demos gracias a San Pelay El monasterio de San Pelay de Gavín Encuentros en Ainielle Algunos comentarios sobre un libro |
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Federico Díez Arranz
Hay que dar gracias a San Pelay pues alrededor y encima de los muros de su monasterio en Gavín he aprendido muchas más cosas que las puramente científicas. Las cuestiones histórico-artísticas ya serán resueltas por doctos profesionales más tarde o más temprano. Pero para que ello sea ahora posible ha sido necesario que otras gentes hayan puesto empeño e interés en este proyecto que a primera vista parecía descabellado e inútil. Este artículo es para mandar un afectuoso agrade
cimiento a aquellas personas que han colaborado de tal manera, que si una de ellas me hubiera fallado, estas piedras no hubieran vuelto de nuevo a la vida. Por lo menos de momento, y tal vez nunca. En primer lugar a aquellos maestros y propagadores que inicialmente se interesaron por el Serrablo y la historia de sus monumentos, de sus primeros datos publicados y de sus iniciales conclusiones. Después, al que primero presenté mi idea, al alcalde de Biescas, Luis Estaún, que, inter
esado en arqueología, creyó en mis palabras cuando, sobre una gran capa de nieve, le auguré bóveda bajo el escombro. Gracias igualmente a Javier Aínsa, alcalde de Gavín, que en un primer contacto aseguró el allanamiento de los posibles obstáculos a la hora de la prueba más difícil de superar. Ésta es el permiso del propietario. La normativa regional condiciona los avances de las investigaciones arqueológicas a la buena voluntad del terrateniente donde se encuentra el yacimiento. S
i éste accede se puede continuar, si no hay suerte, el proyecto se para. Este grave error que hace que un particular decida sobre el futuro del patrimonio común fue subsanado por el "placer" concedido por los dueños del terreno que, acompañados de Javier Aínsa, no pusieron ninguna traba. Gracias a ellos, miles de gracias, puesto que seguramente serán los más perjudicados en sus dominios sin recibir, casi con toda probabilidad, nada a cambio. Agradecimiento a los vecinos de Gavín,
Biescas y otros pueblos circundantes al monasterio que han seguido con interés y expectación la marcha del desescombro. A toda esta gente que han conseguido ver con nitidez lo que en la infancia recordaban como algo oscuro y misterioso, gracias. A la asociación que hace esta revista y a todos los que han colaborado con el sudor de su frente. A Julio Gavín que ayudó a conseguir el permiso de la D.G.A. a velocidad vertiginosa y a la realización de los planos del edificio, a Vicente Baldell
ou por su resolución temprana... a mi más directa familia que han trabajado con el mismo entusiasmo que yo. Todos los que allí hemos estado sacando escombros, y hemos visto como poco a poco un montón de maleza y escombros cobraba forma, volvía a despertar de un profundo sueño y se metamorfoseaba en un edificio que antaño albergó a nuestros antepasados comarcales, seguro que esta experiencia ha dejado poso en nuestras vidas. Ahora, visitado y acaparado por las autoridades regional
es, quieren ponerle freno a la vorágine descubridora. Tal vez lo consigan, pero lo que no han podido detener es la ilusión inicial del proyecto, la alegría de las nuevas estructuras descubiertas, el desasosiego por las que iban a ser inmediatamente sacadas a la luz. Este ha sido un verdadero hallazgo y otro no menos importante: El poner de común acuerdo a muchas gentes de muy diversos talantes para la consecución de un fin común. Es por eso por lo que hay que dar gracias a San Pelay. Fel
iz Navidad y Feliz Año. |
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