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Sumario Editorial La arquitectura popular en las distintas áreas de Serrablo Vocabulario de Sobrepuerto Sabiñánigo. Serrablo. 1931-1938. Los Abarca: Señores de Gavín y de Serué Diccionario Etimológico de toponimia serrablesa Veterinaria popular en una pequeña area de Serrablo El cañamo Actividad fronteriza en el pirineo aragonés Patrimonio Pastorada de Santa Orosia 97 |
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Julio Gavín
Moya
Hasta hace muy pocos años, concretamente hasta pasada la guerra civil española, era frecuente encontrar por los. pueblos de nuestra comarca fincas dedicadas al cultivo del cáñamo y lino; cultivos estos que habían tenido gran importancia en la vida económica de nuestros pueblos, ya que de ambas plantas se obtenía la preciada fibra, base primordial para la confección del ajuar casero.
Fue a partir de los años 30 cuando empezó a declinar esta artesanía. La contínua modernización de las industrias textiles al competir no sólo en precio, sino también en las distintas calidades de las telas, fueron haciendo desaparecer los talleres artesanales locales, a la par, que se empezaron a abandonar las labores que en las casas se realizaban para la obtención del hilo de cáñamo y lino. Pero, a pesar de esta competencia, se continuaron manteniendo estas labores caseras hasta el año 36, comienzo de la guerra civil; de aquí al final de la misma se abandonó casi totalmente este trabajo, que en la postguerra, y ante la escasez de telas necesarias para las diversas labores agrícolas, se continuó cultivando especialmente el cáñamo, pero ya únicamente para la confección de TALEGAS, CUBIERTAS, MANDILES, etc. Fue a partir de 1945 cuando los restos de estas industrias caseras desaparecieron totalmente, arrinconando definitivamente todos los utensilios usados en ellas en las falsas, quedando ya en el total olvido.
Su elaboración, desde la recolección de la planta hasta su posterior conversión en lienzo, pasaba por varias manipulaciones que hacían de ello una de las ocupaciones más laboriosas de la vida doméstica de nuestros antepasados; actualmente es una labor totalmente desaparecida de nuestra comarca, pero afortunadamente aún quedan bastantes personas que recuerdan cómo se desarrollaba este trabajo, lo que nos ha permitido el conocer todo el ciclo de esta importante labor artesanal, junto al uso de cada aparato. Aparatos estos que han ido desapareciendo poco a poco, juntamente con los telares que trabajaban en la comarca, haciendo compañía muchos de estos utensilios a «tozas de pino o cajico» en el fuego de alguna fría noche invernal. Por éstas u otras causas, CASCADERAS, ESFORACHAS, ESPADETAS, RASTRILLOS, DEMORES, DEVANADERAS, RUECAS, FUSOS, CARDAS, TORNOS, etc. han ido desapareciendo, por lo que actualmente, ya es difícil poder conservar toda esta riqueza etnológica tan imprescindible en épocas no muy lejanas; por ello es de suma importancia la salvación y conservación de cuantos utensilios se usaron en estos menesteres, así como el perfecto conocimiento de su uso. Por suerte, personas que trabajaron estas labores y que recuerdan con todo detalle sus funciones nos han aportado inestimable información que nos ha permitido su total documentación y posterior puesta en funcionamiento de toda esta labor artesanal.
EL CAÑAMO
Al llegar el mes de septiembre y ya
prácticamente terminada la siega, una nueva
cosecha requería la atención de los
labradores, la recolección del
Cáñamo y
Lino, pero unos 20 días antes de
que esto sucediera se hacía en las
plantaciones de cáñamo otra
recolección arrancando la
Cañimeta variante de la misma
planta de unos 20 cm. más de altura y que a
diferencia del cáñamo no da fruto,
una vez realizado este trabajo y cuando el
cáñamo empieza a tener un color
amarillento, es el momento en que la simiente esta
hecha y por tanto el de arrancarlo, para ello se
van haciendo unos manojos de unos diez
centímetros de diámetro conocidos por
el nombre de «Manas»
las cuales se ataban con la misma planta para
seguidamente amontonarlas de forma que la simiente
se secara sin tocar en el suelo, una vez ya casi
seco se ponían en una
«Mota» especie de cono de unos
2,50 m. de altura para que continuaran
secándose, cuando se consideraba que la
simiente estaba suficientemente seca, se
cojían los manojos para quitarles la
simiente, para lo cual se empleaban varios
procedimientos, en la Ribera del Guarga
«estregaban» los manojos de
cáñamo en el «canto de un
capazo colocado boca abajo sobre el cual se
sentaban al realizar esta operación. A continuación estos manojos ya faltos de la simiente se ponían en una balsa de agua, el cáñamo totalmente cubierto se mantenía de esta manera durante 15 días, en este periodo perdía parte de sus hojas, sacado de la balsa se dejaba secar para seguidamente «machacarlo», este trabajo se llevaba a cabo con las Cascaderas, con este utensilio se machacaban en primer lugar las raíces y seguidamente se hacía con el resto de la planta para dejar prácticamente las fibras separadas. Esta operación era imprescindible hacerla con el cáñamo caliente para que se desprendiera mejor la «madera» por lo cual este proceso se hacía siempre al sol, pero cuando en ocasiones tenían que hacerlo durante el invierno, para calentarlo lo ponían en el interior del horno después de haber hecho la masada. Terminado este trabajo se Esforachaba con el fin de lograr una mayor limpieza de la fibra para ello se usaban las Esforachas de Cáñamo de dos o tres lenguas, según la calidad de la fibra que se quería obtener, tanto el trabajo de la «Cascadera» como el de «Esforachar» por ser muy pesados solía ser labor exclusiva de los hombres. Los manojos de fibra así obtenidos se pasaban al «Espadado» que consistía en quitar de las fibras los trozos pequeños de la corteza del cáñamo que había quedado de las anteriores operaciones conocidos con el nombre de Riscla, para ello se golpeaban los manojos de fibras en el borde de una silla o mesa con una especie de Espadeta de madera de unos 50 cm. de longitud. Finalizado el Espadado seguía el «peinado o restillado» para lo cual se pasaban los manojos de hebras por un Restillo de púas de acero de unos 10 cm. con el fin de «estriarlas» bien, con las hebras así peinadas se formaban los Copos para su hilado que recibían el nombre de Cierros. Una vez realizadas todas estas operaciones el cáñamo estaba listo para ser hilado, labor esta exclusivamente femenina, ya que no se concebía una mujer sin saber hilar, por ser esta una labor imprescindible en la economía de los hogares altoaragoneses, para ello el Cierro de cáñamo se coloca en el extremo superior de la rueca donde se sujetaba con el Enrocador, pieza esta en que las mujeres ponían especial interés en su confección y que se trataba de un capuchón de tela de variados colores de forma tronco cónica o piramidal abierto por uno de sus lados donde se sujetaba con un lazo, para el hilado, la Rueca se colocaba debajo del brazo izquierdo sujetada al delantal, el Fuso cogido con la mano derecha y con la izquierda se iba tirando de las hebras del copo las cuales eran sujetadas al extremo superior del Fuso en la «hilera» o ranura y haciéndose girar el fuso se iba «desvanando» el hilo, el Fuso para un mejor movimiento de rotación era de forma cónica y algo más grueso que el empleado para el hilado de lana. Terminada la operación del hilado las «fusadas» había que hacerlas en madejas para lo cual se empleaba un pequeño aparato en forma de cruz impulsado a mano conocido con el nombre de Demore.
Ya elaboradas las madejas y para darles mayor blancura se metían en un capazo o roscadero para la colada, cubierto el interior del roscadero con una sábana se ponían las madejas en él y se cubría con otra sábana sobre la que se ponía ceniza, sobre esta ceniza se vertía agua caliente, esta operación duraba mucho tiempo tras la cual sacadas las madejas se aclaraban en agua corriente y se dejaban secar, ésta operación se repetía hasta tres veces con la finalidad de lograr una mayor blancura de las madejas, por último las madejas así terminadas se colocaban en la Devanadera para hacer los Ovillos con lo cual se daba fin a un largo proceso para obtener el hilo y que ya estaba listo para su conversión en lienzo, con el cual fabricar Sábanas, camisas, toallas, paños de cocina, cubiertas, talegas, etc. Al realizar la primera operación del cáñamo en la Cascadera quedaban en el suelo restos de las hebras con las cuales se hacían unos «copos» llamados Borrones -en hornas gordas- estos Borrones se sacudían al aire para quitarles la Riscla después de ello se pasaban por la Esforacha para dejarlo más fino y se hilaba, este hilo de calidad más inferior y más «basto» se empleaba para la confección de Cubiertas y otras prendas usadas para las faenas de la siega y trilla. También se empleaban estos Borrones para Estopiar, durante las fiestas de Carnaval, en que hombres y mujeres con estos Borrones encendidos se los pasaban por las piernas y cabeza respectivamente, otro uso se les daba a estos Borrones era para tapar las colmenas y preservarlas mejor del frío durante el invierno. Al pasar el cáñamo por el Restillo quedaba una cantidad de fibras que recibían el nombre de Estopa, con este cáñamo se hacían Alforjas, cubiertas, mandiles, porgaderas, etc. |
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