Revista SERRABLO Edición Nº 100 junio 1996 - Monasterios medievales de Serrablo

Sumario

Editorial
José Garcés Romeo

25 Años de «Amigos de Serrablo»
Julio Gavín Moya

«Amigos de Serrablo»
José Garcés Romeo

Algo mas que unos -amigos-
Carlos Iglesias Estaún

Carta a serrableses
Sebastián Martín-Retortillo

Aportación al conocimiento de las fuentes históricas medievales para la comarca de Serrablo
María Isabel Lapeña

Evolución estética y estructural de las torres patricias en el prepirineo
J.M. Establés Elduque

Junto a cadiera, una sociedad en extinción
Chaime Marcuello

Arquitectura popular de Serrablo
Antonio Beltrán Martínez

Dualidad dinámica
Juan Lacasa Lacasa

Onomástica de Biescas y de Gavín en un deslinde del año 1484
Jesús Vázquez Obrador

A naxetura de samianigo
Oscar Latas

Ibort, en tierras del Gállego
Ricardo Mur Saura

Falange española de las J.O.N.S. de primera línea de Sabiñánigo hace sesenta años...
José Carlos Castán Ara

Saturnino Otín, un piquero del Serrablo
Eugenio Monesma Moliner

Los carlistas en el Pirineo según la tradición oral
Enrique Satué Oliván

La tradición de Santa Orosia ¿un mito osiríaco?
Manuel Benito

Recuperación de los núcleos rurales
Leonardo Puértolas Coli

¿San Pedro patrón de Aragón?
Esteban Sarasa Sánchez

Casetas y casetones
José María Satué Sanromán

El Serrablo y la fotografía
José Antonio Duce

Tendencia europea en la pintura altoaragonesa de la segunda mitad del siglo XV
Mª. Carmen Lacarra Ducay

Julio Caro Baroja
José Luis Acín Fanlo

Se nos ha ido un maestro
Manuel Baquero Briz

Monasterios medievales de Serrablo
José Miguel Navarro López

El molino del Hostal de Ipiés en el siglo XX
José Angel Gracia Pardo

El abad Banzo
Domingo J. Buesa Conde

Pastorada de Santa Orosia 96
Graciano Lacasta Estaún

Noticias

Índice de artículos (Del nº 76 al nº 100)


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Monasterios medievales de Serrablo

José Miguel Navarro López

Quisiera, antes que nada, pedir disculpas por atreverme a tratar un tema que parece reservado a personas con una sólida formación histórica y documental. Me mueve la pasión, pasión por una comarca de la que poco a poco vamos sabiendo más gracias a personas que sienten amor hacia una historia, una naturaleza y un patrimonio artístico y etnológico difíciles de igualar. Cuando se conoce la historia de Serrablo, llama la atención la existencia, documentada durante la Edad Media, de una serie de monasterios de los que en la actualidad, al parecer, no quedaba el más mínimo rastro si no era la huella documental conservada en diversos archivos. En efecto, la política militar de la baja Edad Media llevaba aparejada una política de repoblación de los territorios conquistados que se traducía en la fundación de pueblos y pequeños monasterios con los que se administraba la vida religiosa y económica de las tierras anexionadas de lo que luego sería el primitivo Aragón. Habría que punt ualizar el hecho de que "monasterium" como aparece en documentos medievales, se refiere tanto a cenobios de importancia (caso de San Juan de la Peña, Siresa, Sasabe, etc...), como a comunidades integradas por un número reducido de monjes que vivirían en pequeñas bordas y rendían culto en una iglesia que sería una construcción algo mayor (1). Muchos de estos monasterios, que fueron fundados antes de que se estructurara la primitiva organización diocesana de Aragón, siguiendo tradiciones visigóticas desaparecieron al concluir la finalidad para la que fueron construidos pasando a ser, en el mejor de los casos, pequeñas ermitas dependientes de monasterios o parroquias cercanas o simples amontonamientos de piedras, estado en el que se encuentran la mayoría en la actualidad. Así pues, tras un rastreo bibliográfico y un posterior trabajo de campo se puede dejar constancia en la comarca de los siguientes monasterios siguiendo el eje del Gállego de Norte a Sur.

San Pela y de Gavín

De este monasterio se sabe que en la segunda mitad del siglo XI había sido abandonado por los monjes y sus propiedades estaban en manos de laicos asentados en Biescas, Labagüarre, Villacampa, Gavín, Bergua y Asín y que éstos, por motivos desconocidos, lo cedieron a San Juan de la Peña. Tenía propiedades en Biescas, Gavín, Orós Alto y Bajo, Oliván, Hoz... así como molinos harineros y batanes aguas arriba de Biescas (3). En un rastreo sobre el terreno, en la partida que conserva el nombre del viejo priorato, situada en la margen izquierda orográfica del río Sía, aparece un gran amontonamiento de piedras, muchas de ellas reaprovechadas para la construcción de casetas y trincheras en la pasada Guerra Civil. Se adivinan todavía buenos sillares y aún hay personas mayores de Gavín que se acuerdan de haber entrado a través de un agujero en el suelo a una sala abovedada situada debajo del amontonamiento de piedras citado ¿quizá se conserva la cripta? (7).

San Juan de Arguisal

Es muy escasa la información que poseo de este monasterio. Se sabe que en 1093 fue fundado por Sancho Ramírez en las cercanías de Escuer (3).En una encuesta realizada entre los vecinos de esta población, me indicaron la existencia de una partida de terreno llamada San Martín en la que aparecían sepulturas de laja y que éstas no corresponden a ningún cementerio de la población ya que el primitivo núcleo de Escuer se encuentra situado bastantes metros ladera arriba. El propio nombre del campo y su situación, entre Escuer Nuevo y Arguisal, parecen indicar el lugar donde se ubicó este pequeño monasterio (7).

San Urbez de Basarán

En encuestas realizadas a los habitantes de esta población, refieren la existencia de un grupo de campos llamados "Sandurbez", a orillas del camino que desde Basarán iba a Otal. Había, y todavía debe existir, una fuente abovedada y un gran amontonamiento de piedras muchas de ellas aprovechadas para hac er paredes en los campos próximos. No puede quedar duda alguna de la ubicación de este monasterio. Históricamente se tiene constancia de este monasterio por dos pleitos fechados en el siglo XI, así como por un documento, en el que se menciona el monasterium Sancti Urbizi dependiente de la abadía de San Pedro de Rava, en el valle del río Ara.
Actualmente la iglesia del monasterio, que a la desaparición del cenobio pasó a ser la parroquial del pueblo con la misma advocación, se conserva en la estación invernal de Formigal tras ser trasladada por_÷½÷idntidad financiera hace pocas décadas. Se trata de un edificio de dos naves unidas y con dos ábsides semicirculares con las características arcuaciones ciegas y friso de baquetones típicas de los monumentos serrabléses.

San Urbez de la Garganta

Probablemente fundado en la segunda mitad del siglo X por monjes provenientes de San Urbez de Nocito, en el siglo XII era propiedad de San Juan de la Peña teniendo categoría de priorato (3). Documentos medievales lo sitúan entre Satué y Javierre del Obispo, llamándose en un principio San Urbez de Gállego y a partir del siglo XIV San Urbez de la Garganta. Efectivamente, a escasos 200 m. de Javierre en dirección S-E, a orillas del barranco de las Gargantas, los naturales del lugar tienen constancia de la existencia de una "ermita" en el campo llamado actualmente San Miguel. Por el volumen de piedras allí acumuladas, algunas de ellas perfectamente picadas, no parece ser una simple ermita si no el monasterio que nos ocupa (7).

San Salvador de Sorripas

En el Tozal de Santa Cruz, en la vertical de Sorripas, los habitantes de esta población y la vecina Senegüé, hablan de la existencia de un "convento" del que ahora quedan escasos restos. Algunos muros con sillares unidos con cal hidráulica y pequeños trozos de cerámica medieval confirman su existencia. Así mismo, hay recuerdo de la aparición esporádica de monedas (una de o ro a principios de siglo y dos de cobre o bronce en la década de los 60) y es creencia de que tanto la cruz procesional como "la paz" que se guardan en la parroquia de Senegüé bajaron de allí junto con dos cadieras talladas que se conservaban en la iglesia de Sorripas hasta la pasada Guerra civil que fueron destruidas (7).Documentalmente se sabe de su existencia por un manuscrito del cartulario de San Juan de la Peña en el que el rey Ramiro 1 daba a éste el monasterio de San Salvador de Sorripas. Siglos más tarde, en 1737, en un libro de la iglesia de Senegüé, se nombra a la "ermita de Santa Cruz, o monasterio que fue de las monjas de Sta. Lucía de Zaragoza". La toponimia se hace eco también de éste hecho al existir en las inmediaciones una fuente llamada "de las monjas" (3).

San Martín de Cercito

Monasterio de cierta entidad, que gobernó todo el valle del río Aurín y sus aledaños desde el siglo IX hasta el siglo XV, dependiendo en esta fecha ya de San J uan de la Peña. La crónica de su fundación, en la que se entremezclan leyenda y realidad, cuenta como el conde Galindo (según Durán Gudiol, Galindo II), habiendo salido de caza con sus caballeros levantaron un jabalí y en la persecución llegaron a una pequeña iglesia escondida entre la maleza donde descubrieron una lápida en la que estaba escrito "Esta es la casa de Sta. Columba y de San Martín y de San Juan y de San Pedro". Agradándole el sitio al conde, dispuso que se creara un monasterio en el que vivieran hermanos con el fin de servir a Dios día y noche (6).Curiosamente, conocemos su devenir histórico gracias al cartulario que se conserva pero desgraciadamente, por ahora, se desconoce el lugar de su ubicación exacta. Es seguro que se encontraba en el valle del Aurín, su extenso archivo documental menciona pueblos como Larrés, Acumuer, Orzandué (hoy despoblado situado en la margen derecha orográfica a 300 metros ladera arriba de la última planta de gas natural), Borrés, etc... Quizá un rastreo sistemático de ambas orillas diera fruto, labor dificultosa por la espesa vegetación, pero seguramente se vería recompensada con la primitiva localización de uno de los monasterios que jugaron un papel importantísimo en la historia de la comarca. Isabel Lapeña (2), apunta la posibilidad de que en un principio se fundara junto a una población llamada Cercito (hoy desaparecida), de la que tomó el nombre, para a partir del siglo XIII pasar a estar ubicado en la villa de Acumuer. Un campo en ésta población llamado San Martín con "paredes viejas", según los vecinos de ésta población, así lo parecen indicar.

Santa María de Arrasul

No ofrece dificultad la localización de este monasterio situado también en el valle del Aurín. La actual pardina de Larrasul se encuentra situada hacia el S-E de Isín en la orilla izquierda del río. Entre los vecinos de Acumuer existe constancia de que hubo un monasterio que posteriormente derivó en pardina y e rmita dedicada a Santa María. A principios de siglo existía una imagen de "una virgen sentada" ¿románica? procedente de la antigua ermita que se guardaba en una casa de Acumuer y que fue vendida a un anticuario hace pocas décadas (7). Sobre el terreno todavía existen restos de muros de las antiguas edificaciones del monasterio de las que se dio noticia en la revista Serrablo Nº- 41.

San Genaro del Gállego

Se sabe muy poco de este monasterio, como otros, propiedad de San Juan de la Peña. A. Durán nos indica que una vez abandonado por los monjes en fecha indeterminada pasó a ser propiedad de una señora llamada Lopa hasta que el rey Sancho Ramírez en 1065 lo incautó para su restauración monástica nombrando a un tal Blasco como Abad. Eran propiedad de este priorato tierras situadas en Lárrede, Oto y Sarvisé (4).Desconocemos la ubicación exacta, el mismo autor nos indica que se situaba entre Novalla y el Puente. Novalla hay que situarlo, no en la actual pardi na de ese nombre situada al mediodía de Osán, sino 1 Km. aproximadamente aguas abajo en la partida de campos llamados en la actualidad "San Quilez". Así pues, tenemos un tramo de valle de aproximadamente 3 kilómetros donde se podrían localizar los restos del monasterio. Sin embargo, si como indican algunos autores, estuvo en la desembocadura del Basa en el Gállego es muy probable que sucesivas avenidas a lo largo de los siglos hayan borrado cualquier rastro de su existencia.

Santa Marta de Ballarán

En un vallejo lateral, afluente del Basa por su orilla izquierda, se situaba un monasterio cuyos orígenes son inciertos. Se sabe que en 1036, Ato Garcés y su esposa Blasquita ceden el cenobio, junto con el vecino pueblo de San Julián a San Juan de la Peña, pasando a ser priorato de éste. Otro documento sin embargo nos habla de la construcción de la iglesia de Santa María por este matrimonio y que posteriormente, tras la muerte de su marido, Blasquita puso espe cial empeño en ceder las edificaciones a San Juan de la Peña para que en el lugar se creara un monasterio dependiente el monasterio pinatense (4).En la actualidad, rodeadas de vegetación y casi desaparecidas, se conservan restos de paredes y una pequeña ermita del siglo XVII, seguramente construida tras la ruina de la antigua iglesia abacial a la que se acudía en romería en agosto los vecinos de San Julián y Casa Arilla de Yebra. En los alrededores se han localizado varios fragmentos de cerámica medieval (7).

San Andrés de Fanlo

Otro monasterio del que no cabe duda de su antigua ubicación. A pocos kilómetros de Ipiés, a orillas del barranco Fuendemala, se sitúa en la actualidad la pardina Fanlo en la que todavía se pueden apreciar restos de construcciones muy anteriores a ella. En efecto, una piedra de molino a orillas del barranco, los restos de una pila (posiblemente la de agua 'bendita), la existencia de un pozo cerca, en el que los habitantes de Ipiés dicen que conservaban la nieve los monjes para refrescar los alimentos y sobre todo paredes construidas con buenos sillares unidos por cal hidráulica, así como lo que parece ser restos de un puente o un azud no parecen dejar duda sobre la existencia en ese lugar de uno de los monasterios que jugó un papel clave, junto con Cercito, en la organización religiosa económica y cultural de la comarca en los primeros siglos del milenio. La primera mención de este monasterio es del año 958 pero es durante el abadiazgo de Banzo (1035-1071) cuando alcanza su máximo poder merced a una intensa política de compraventas de tierras. Su extenso cartulario, estudiado por Angel Canellas y desaparecido en 1939, nos muestra este extremo a la vez que arroja luz sobre aspectos cotidianos de la vida en un monasterio. En un documento, por ejemplo, se hace un inventario de los bienes que poseía a finales del siglo XI en el que, entre otras muchas cosas, nos muestra la amplia cabaña ganadera que po seía. Nada menos que 228 cabezas de ganado ovino entre ovejas y cabras, cuatro bueyes y dos mulas (1), una amplia biblioteca formada por 20 libros mas "otros muchos toledanos" (de rito mozárabe), relicarios, cruces de plata, etc.Es seguramente en el año 1072 cuando el abad Banzo se enemista con el rey Sancho Ramírez, por la negativa del abad de cambiar la liturgia mozárabe, hasta entonces la que se practicaba en todo el territorio, por la romana. A raíz de esto Banzo es destituido y viaja a San Juan de la Peña para, posteriormente, acabar sus días como abad de San Martín de Cercito (6). Este punto seguramente marca la decadencia del cenobio. El 5 de mayo de 1093, el rey lo dona al monasterio de Montearagón, en 1338, su iglesia colaboró con 25 sueldos para la construcción de la catedral de Huesca para pasar en 1571 a pertenecer a la iglesia de San Pedro de Huesca. Seguramente en ésta época era ya la iglesia de una pardina en manos de laicos y hacía ya mucho tiempo que no hab ía monjes.

San Urbez de Nocito

El más meridional de los monasterios de la comarca. Situado al norte de Nocito, se conserva, aunque con numerosas reformas, el templo del antiguo monasterio de ascendencia visigótica (ábsides planos por el exterior, planta en cruz, etc..). El documento más antiguo de este monasterio es un inventario de bienes fechado en el siglo X en el que se nos indica que poseía catorce campos, dos casas, un linar, un huerto y un molino (4). Este cenobio custodió el cuerpo incorrupto de San Urbez, santo pastor según la tradición de origen galo, hasta la pasada guerra civil en que fue quemado, monopolizando en gran medida la religiosidad de los habitantes de la Sierra de Guara y de la Guarguera. En sus inmediaciones se encontraron dos cabezas de mármol romanas y al lado del templo se conserva una necrópolis de tumbas antropomorfas fruto, seguramente, de repoblaciones llevadas a cabo durante el siglo X por avanzadillas cristianas en territo rios recientemente conquistados.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA:

  • [1] La vida cotidiana en Aragón durante la Alta Edad Media. Manuel Gómez de Valenzuela. Ed. Librería General, 1980.
  • [2] El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media. Ana Isabel Lapeña Paúl. Ed. CAI, 1989.
  • [3] Revista "Serrablo", varios números. Diferentes autores.
  • [4] De la Marca Superior de Al-Andalus al reino de Aragón Sobrarbe y Ribagorza. Antonio Durán Gudiol, Zaragoza 1975.
  • [5] Arte Altoaragonés de los siglos X y XI, Antonio Durán Gudiol. Ed. CAZAR.
  • [6] El Alto Aragón, historia de una convivencia. Domingo J. Buesa Conde. Ed. Diario del Altoaragón, CAI y DPH.
  • [7] Tradición oral recogida en los núcleos más cercanos a los monasterios, en concreto: Gavín, Escuer, Basarán, Javierre del Obispo, Sorripas, Osán, Larrés, Acumuer, Isín, Yebra, San Julián de Basa, Ipiés y Nocito.

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Actualización: 20/06/1999
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