El valle y la montaña se han quedado solos. Tres pueblos que fueron y ahora únicamente los habita la maleza, el murmullo del viento, el sonido de la lluvia, el rumor de la vida vegetal. El Sobrepuerto, una pequeña y hermosa subcomarca, escondida entre montañas, ha quedado sin pobladores; el monte salvaje ha vuelto por sus fueros. Nos queda el recuerdo, la historia, el pasado, las viejas piedras doradas por el tiempo, la memoria de los linajes o nobles familias montañesas, todo ello rememorado más que con nostalgia, con amor.
Basarán, situado a 1.362 metros de altitud también llamado en tiempos pretéritos Besaran y Besarano, topónimo preindoeuropeo-aparece citado documentalmente por vez primera en el año 1042, reinando Ramiro I, en el que fueron cedidas al antiguo monasterio, allí existente, de San Úrbez, dependiente del de San Pedro de Rava, unas heredades en Cortillas. Pasados los años, en 22 de abril de 1288, el Rey Alfonso III de Aragón entregó ciertos dominios a Felipe Castro; luego, el lugar, de realengo, perteneció ya sin interrupción a la Corona. En 1 de noviembre de 1495, contaba con seis fuegos de los que eran titulares Johan de Lay, Pedro Escartín, Miguel de Allué, Martín y Ximeno Lopez y Antón de Larraz; sus casas, ahora en completa ruina, se hallaban aisladas y separadas por praderíos y campos cercados con muros de piedra, dispuestas en una colina alargada, a la margen derecha del profuQdo cauce del Barranco de Otal o Glera y frente al pueblo de Escartín, comunicados ambos através del puente de las Crabas, tendido sobre el espectacular congosto. Su iglesia, románica del siglo XI, fue desmontada en 1971 y trasladada y reconstruida en la Estación de Nieve de El Formigal, en Sallent de Gállego; y una talla en madera, también románica, de esta iglesia, representando a El Salvador, sedente y coronado, se exhibe en el Museo de Arte de Cataluña.
Escartín, también topónimo preindoeuropeo, mencionado inicialmente en el año 1100 como Scarthi, ha sido siempre lugar de realengo y se constituyó en Ayuntamiento en 1834 para unirse, once años después, junto con la Pardina de la Isuala, al de Basarán, más tarde a Verruga y últimamente al de Broto. Situado en plena ladera meridional del monte Manchoya, rodeado de barrancadas y tajos, el relieve proporciona un paisaje variado y abrupto, en el que alternan escasos bancales murados y admirables estratos rocosos; abundan los matorrales de boj, aliagas y otros arbustos y los bosques de cajigas y escasean las agrupaciones de hayas y pinos. De los siete fuegos que tenía en 1495, uno era de J ohan Alfonso, tres de la familia Pau y los otros de Domingo Escartín, Alfonso de Lezo y Pedro Satué; a mediados del XVIII tenía 24 vecinos y 178 habitantes, la mayor población de su Historia. La iglesia, dedicada a San Julián, fue construida a finales del siglo XVII, en lo más dominante del casco urbano, de una nave, con tres ábsides rectangulares, coro alto, puerta de tres arquivoltas, torre de piedra y lonja.
Otal, a 1.465 metros de altitud, se halla en una rinconada montañera o circo entre las cimas de Pelopín y Erata, de 2.007 y 2.005 metros, que recoge las aguas que forman inicialmente el barranco de su nombre -que luego recibe la denominación de Forcos- y que afluye al río Ara por su derecha. Desde los miradores de las cumbres serranas el paisaje se abre al espectador en todo su esplendor: la roca, la nieve, el bosque, el agua, el sol, armonizan una bella composición en que se muestra el Pirineo central con toda su magnificencia. A la grandiosidad de la Naturaleza se une en Otal el encanto de su iglesia mozárabe, de nave rectangular, con ábside semicircular del siglo XII, con tres vanos en arco de medio punto con doble derrame, cuya nave, puerta, capillas y torre fueron ampliadas en los siglos XVI y XVII añadiéndose el coro y la sacristía en el XVIII; es monumento histórico-artístico, formando parte de las iglesias serrablenses y fue restaurada por Amigos de Serrablo en 1982. El caserío, agrupado en dos plazuelas, consistente en diez edificios de mampostería, cubiertos de tejados de losas coronados de ventrudas chimeneas, ocupa una ladera abancalada en estrechas terrazas, entre los profundos tajos de los Barrancos de la Bañera y de Arrín. Del conjunto destacan: casa de Oliván -con clásica cocina y puerta con un grueso dintel labrado con símbolos religiosos populares y la inscripción Juan Baser, año 1579; ostentó escudo en su fachada que sus dueños trasladaron a Huesca-; Casa Albeyta -con puerta de arco rebajado monolítico fechado en el año 1562; y otras dos, con puertas adinteladas labradas, una del XVIII Y otra del XIX. En 1495, contaba con ocho fuegos, correspondientes, dos a Sancho y Pedro de Bas y los otros a Antón d'Orós, Johan Dontesino, Antón Vallés, Johan Baguiz, Johan Bergua y Miguel Adam.
Del cumplimiento de las disposiciones del Real Acuerdo sobre empadronamiento separado de Infanzones, tenemos constancia de las certificaciones emitidas por los Concejos de Escartín y Otal en 18 de noviembre de 1787 y 21 de enero de 1788, afirmando el primero que allí eran hidalgos Pedro Escartín, José Navarro, Ramón Oliván y Josef y Mariano Lacasa; y del segundo que se hallaban inscritos en los libros en tal condición Josef e Hilario Oliván, Pedro Acín y Pascual Ramón. De todos los cuales damos los siguientes datos:







Linaje muy extendido por diversos lugares de la cuenca del Ara, entre ellos Ginuábel, Boltaña, Aínsa, Sieste, Albella, Lacort y Escartín, y de este último era en los años 1600 Isidro Sampietro, marido de Orosia Valle, ambos padres de Orosia Sampietro y VaHe, casada en 14 de enero de 1680 con MiguelJuan Ger y Duaso, de Lardiés, con el que tuvo a Miguel-Juan, Pedro-José, Francisco y MaríaJosé Ger y Sampietro, el primero abuelo paterno de Ramón Ger y Sánchez, Oficial 2° de la Secretaría de Estado y Despacho de Guerra, que ganó Ejecutoria de Infanzonía en 1733 e ingresó como Caballero de la Orden de Carlos III en 1801.DOCUMENTACIÓN:
Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Padrones de Infanzones.
Diario del Alto Aragón Domingo, 21 de septiembre de 2003