Apuntes de exposiciones

Memoria de la línea del aragonés Natalio Bayo y una selección de Dibujos de María Teresa de Aguirre han inaugurado, en esta ocasión, el ciclo de Exposiciones temporales del Museo de Dibujo "Castillo de Larrés".

María Teresa de Aguirre es una artista nacida en Barcelona en 1912 escasamente conocida a pesar de las buenas críticas que en su tiempo acogieron sus exposiciones. Formada en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y en la de San Carlos de Valencia, sus inquietudes sociales le llevaran a colaborar con García Lorca en La Barraca. Encarcelada durante la Guerra Civil, al finalizar la contienda se traslada a Bilbao, muriendo en Algorta a los 39 años.

En su obra, cargada de sensibilidad y poética, muestra un gran dominio del dibujo, de trazo seguro y atrevido. Las delicadas figuras y armoniosas composiciones recuerdan la estética de María Blanchard mientras que los volúmenes geométricos de algunos retratos trasmiten la fuerza y el vigor de un Vázquez Díaz.

Los dibujos expuestos pertenecen a la colección de la familia y fueron realizados entre 1941 y 1951, lo que convierte está exposición en una retrospectiva que acerca al espectador a la corta trayectoria de una artista de la posguerra injustamente silenciada durante las últimas décadas.

Mucho más conocido es Natalio Bayo, un aragonés nacido en Épila en 1945. Aunque se formó en el estudio de Alejandro Cañada y en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, se puede considerar un pintor que se ha hecho a sí mismo. En 1970 obtuvo el primer premio de pintura San Jorge de la Diputación Provincial de Zaragoza. Fue miembro de Azuda-40 e individualmente ha participado en numerosas exposiciones dentro y fuera de España.

En esta ocasión nos presenta Memoria de la línea, una selección de dibujos que, como su título sugiere, nos permite hacer un recorrido por su producción artística desde sus inicios a fiales de los 60 hasta hoy. Una obra basada en un sólido dibujo donde la línea, sinuosa y elegante, cobra protagonismo y no sólo estructura la composición sino que se contrapone al color. Una rica iconografía, en ocasiones muy próxima al pop, y la admiración por el clasicismo italiano son constantes que definen su personal estilo.

De temática y concepción bien diferente pero de igual solidez gráfica es la obra del pintor oscense Martín Coronas, un jesuita nacido en Huesca en 1892 que dedicó su vida y su arte a la Compañía de Jesús. A principios de la segunda década del Siglo XX alcanzó gran reconocimiento social y, como comenta el crítico e historiador de arte Fernando Alvira en el catálogo de la exposición, " ... sus cuadros de devoción, bocetos y objetos litúrgicos eran requeridos no sólo por los colegios de jesuitas de todo el mundo, sino por otras ordenes religiosas y por muchos particulares de la floreciente burguesía barcelonesa". Es en este momento cuando la Comisión Provincial de Monumentos recibe la donación de una colección de oleos y dibujos que pasaran a formar parte de los fondos del Museo de Huesca. Parte de estos dibujos son los que hemos podido contemplar en esta exposición excepto una aguada sobre papel de gran formato, San Ignacio enseñando el catecismo a los niños, cuya propietaria doña Magdalena Juan ha cedido generosamente al Museo de Dibujo. Exposición que hemos podido contemplar los meses de Agosto y Septiembre junto a la obra del catalán Josep Subirats.

Josep Subirats nació en Barcelona en 1914 y se formó en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi y en el Círculo Artístico de Sant Llu. Miembro destacado del Sindicato de Dibujantes profesionales de Cataluña y. caricaturista en diversas revistas satíricas de la época, fue movilizado a filas y hecho prisionero en varios campos de concentración en Francia. A su regreso a Barcelona trabajará unos años en la Sociedad Anónima de Artes Gráficas para montar, después, su propio taller de publicidad.

A pesar de su larga trayectoria profesional como cartelista, grabador, autor de litografías, ilustraciones de libros y revistas, imágenes corporativas, impresos comerciales, etiquetas, etc. su "creación más personal" es escasamente conocida, debido al rechazo a exponer y vender su obra. Retratos, desnudos, naturalezas muertas pero, sobre todo, paisajes -urbanos, marinas, suburbios, ferias, mercados, puertos...-, de un acusado realismo, donde siempre prevalece el protagonismo de la forma.