Entre los premiados por APUDEPA en la edición del año 2006 está Julio Gavín. Se le ha distinguido, a título póstumo, con la Mención de Honor por su labor en "Amigos de Serrablo". También ha sido premiado Eugenio Monesma.
Agradecemos a APUDEPA estas distinciones.
A finales del pasado mes de diciembre recibíamos la noticia del fallecimiento de Don Balbino, Socio de Honor de "Amigos de Serrablo", a través de una carta remitida por su hermana doña Mercedes. Fue el 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar.
El pasado 18 de noviembre, coincidiendo con el acto de apertura al público del nuevo Auditorio “La Colina”, el alcalde de Sabiñánigo, en su intervención, recordó la apuesta de Javier Arnal por esta obra y el interés de Julio Gavín por la misma y por la recuperación del emblemático mostrador de la Cantina de la Estación de Sabiñánigo. Las gestiones para la adquisición y restauración del mostrador fueron iniciadas por Enrique Satué y Julio. Por ello y a modo de Homenaje póstumo se entregó a la Familia de Julio una reproducción de uno de los azulejos que forman parte del citado mostrador. Alfredo Gavín fue el encargado de recoger dicha placa y dedicó unas emotivas palabras a Javier Arnal y a sus padres.
En este acto además de la representación a cargo de la compañía Viridiana, pudimos contemplar una producción audiovisual que incluía varias de las obras realizadas por “Amigos de Serrablo” en las últimas décadas en nuestra comarca: El Museo de Artes Populares de Serrablo, El Museo de Dibujo “Julio Gavín”-Castillo de Larrés y varias de las iglesias restauradas. El audiovisual incluía también una selección de fotografías del archivo fotográfico de la Asociación, correspondientes a la publicación “Sabiñánigo en imágenes”, que colaboraron a ilustrar la historia del municipio.
Aragón es increíble: siempre ha dado hombres, como Julio Gavín o José María Leminyana, que por sí solos levantan sueños
La Fundación Uncastillo acordó el pasado 28 de noviembre conceder a D. Eugenio Monesma el Premio de la citada institución en su edición 2006, por su larga y fructífera trayectoria en la recuperación y difusión del Patrimonio Etnológico y Etnográfico, las costumbres y oficios tradicionales aragoneses. “Su labor ha supuesto la conservación y recuperación de técnicas y oficios en algunos casos perdidos, y gracias a este trabajo de divulgación, ha conseguido el conocimiento general de dichas tradiciones, lo que supone su puesta en valor y la revitalización de sus lugares de procedencia.”

El científico Carlos López Otín, nacido en Sabiñánigo, fue nombrado el pasado 25 de octubre académico de número de la Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales; convirtiéndose así en el miembro más joven de la citada Academia. En el acto de toma de posesión de la plaza leyó su discurso de ingreso: “De genomas y degradomas. Crónica de la exploración molecular de los sistemas proteolíticos humanos”, cuya contestación corrió a cargo de la académica asturiana Margarita Salas. Fue precisamente la conocida profesora quién presentó a Otín como candidato al puesto.
Era el catorce de septiembre de 1986 cuando se inauguraba el Museo de Dibujo “Castillo de Larrés”, un día inolvidable en la historia de “Amigos de Serrablo” y también en la vida de Julio Gavín, quien ese día veía hecho realidad su gran sueño. Veinte años después, el veintitrés de septiembre de 2006 se llevó a efecto un acto conmemorativo cuyo eje central fue honrar la memoria de Julio, después de los tres meses de su fallecimiento. Ciertamente, no era éste el planteamiento para conmemorar los veinte años del Museo, pues a todos nos hubiera gustado contar con su presencia, pero ante el fatal desenlace no podía ser de otra forma. Julio se merecía ese recuerdo y reconocimiento de la Asociación que tantos años presidió.
A Julio Gavin, hombre ejemplar ( junio 2006)
Se cumple este año el centenario de la obtención por el neuroanatómico del premio Nobel de medicina. En muchos puntos de España se ha recordado hecho tan singular.
En mi época de estudiante teníamos un gran maestro que supo influir en nuestro amor por el dibujo, además de preocuparse por el vocabulario que como niños empleábamos. Recuerdo la diferencia de matices que establecía entre “adiós” o “hasta luego”. Nos decía que “adiós” era una despedida a la cual no le correspondía un nuevo encuentro, mientras que "hasta luego" suponía que la despedida no era para siempre.
De bote pronto, como se diría en términos deportivos y ante la noticia, no por esperada menos triste, del fallecimiento de Julio Gavín, quiero haceros llegar estas reflexiones, no panegírico, ante lo acaecido.
Julio y yo fuimos juntos a la escuela con el maestro D. Salvador López Arruebo. Como anécdota ilustrativa de nuestra experiencia en la escuela, voy a contar la siguiente: